<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107</id><updated>2012-02-02T00:06:00.052-08:00</updated><title type='text'>Acompañando a Pilar</title><subtitle type='html'>Todos tenemos ese lado salvaje, de supervivencia... Cuando surge esa fuerza vital, todo es posible. Antes de que el mal me coma, me lo como yo a el. La mujer de Félix es una luchadora, una superviviente, una mujer que corre con los lobos.

Stael</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-7718704744921678062</id><published>2008-10-12T11:28:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T11:31:51.711-07:00</updated><title type='text'>No pudo ser</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SPJCEqH20aI/AAAAAAAAAmM/swjJ4USMEDk/s1600-h/DSCN1153.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256336362888941986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SPJCEqH20aI/AAAAAAAAAmM/swjJ4USMEDk/s400/DSCN1153.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No pudo ser. Cuando estábamos todos casi convencidos de que Pilar iba a conseguir por fin vencer en esa lucha que mantenía con el cáncer, sobre todo después de la operación a la que fue sometida el pasado día 8 de septiembre, una metástasis fulminante, que se desarrolló en apenas unas horas (no sabemos exactamente si unas horas o unos días), hizo que dejara de respirar el día 29 de septiembre, al filo de las 18:30 de la tarde. A los que estuvimos allí con ella hasta el último momento, su madre, mi padre, su prima Asun y yo mismo, nos queda al menos el consuelo de que no sufrió nada, en ningún momento. Cuando empezó a respirar ligeramente mal, le pusieron una sedación que consiguió que muriera de una forma serena, indolora, como si se hubiera quedado dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es por tanto la última entrada de un blog que era de ella, que tenía sentido mientras estaba con nosotros, pero que lo pierde ante lo que ha ocurrido. Lo siento profundamente por todas aquellas personas que veían el blog como un canto a la esperanza, al optimismo, a la lucha, a la fe en la vida, porque aunque durante todo este tiempo lo ha sido, y aunque a mi me gustara que esta última entrada también lo fuera para todos los que conocimos a Pilar, comprendo que hay personas que no van a tomárselo así. A los que sufrís o habéis sufrido la enfermedad, creo que os va resultar muy duro leer en esta entrada que Pilar ha fallecido, pero quiero deciros también que el tipo de cáncer que tenía Pilar era de los más terribles y devastadores que se suelen dar, y que aún así, su lucha la llevó a disfrutar durante un año y medio de su familia, de sus amigos...De su vida, en definitiva. He escuchado varias veces a lo largo de estos días “tanta lucha, y al final...”. No comparto ese punto de vista. La lucha de Pilar la llevó a superar durante el primer año un cáncer terrible, y a vencer como si nada un tumor en el pulmón de tres centímetros de diámetro. Ha tenido muy mala suerte durante la tercera batalla, pero poco antes de fallecer, apenas dos meses antes, disfrutamos todos (Pilar, Sergio, mi hermana Laura, Javier, mi cuñado, Adrian y Héctor, mis sobrinos) de un viaje a Alemania en el que Pilar se lo pasó en grande, haciendo lo que más le gustaba, que era viajar. Durante un año y medio ha mantenido una fortaleza de espíritu y una alegría que otras personas, en sus circunstancias, no habrían conseguido mantener. Durante el último año y medio nos ha dado, a su familia y a sus amigos, una lección de vida, de lucha y de filosofía vital que permanecerá con nosotros a lo largo de toda nuestra vida. No creo que haya luchado Pilar “para nada”. El cáncer se la ha llevado finalmente, pero la huella de su fuerte personalidad perdurará entre nosotros durante mucho tiempo. El dolor es terrible, pero pasará, y todos los que la hemos tratado saldremos más fortalecidos, más luchadores, mejores personas, en definitiva. Nos queda el consuelo de que ha conservado la sonrisa y el sentido del humor hasta el último día, de que nos ha abandonado de una forma sencilla, sin estridencias, tal y como ella acostumbraba a hacerlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes por la noche, y el martes, en el tanatorio, hasta la incineración en la Almudena a las siete de la tarde, se vieron muchas lágrimas, mucho dolor, mucho desgarro. La familia comentaba, algunos días después, que nunca habían visto llorar a tanta gente por una persona fallecida. Familiares, amigos, compañeros míos de trabajo... Y también los dueños de la pastelería, la peluquera de toda la vida, vecinos, incluso los amigos que me llamaron por teléfono ese día y durante varios días después... Durante la ceremonia que se celebró en el tanatorio por la tarde, se llenó la capilla, bastante grande por cierto, algo que yo nunca había visto en ningún otra ceremonia de esas características. No puedo comparar, porque nunca he vivido un fallecimiento con tanta carga emocional para mi como el de Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del funeral, el pasado jueves 9 de octubre, estuvimos también acompañados por un gran número de personas. Tanto Sergio como yo habíamos empezado esa semana, él el colegio y yo el trabajo, y la actividad ayuda a que la cabeza esté ocupada en otras cosas. Nos mantuvimos juntos en el pasillo central de la Iglesia, recibiendo los saludos y abrazos de parientes, amigos, vecinos y compañeros, tanto míos como suyos. Haber pasado ese momento al lado de mi hijo, que se mantenía con una entereza y una fortaleza dignamente heredada de Pilar, supuso para mi un enorme privilegio. Los padres de Pilar, que han sufrido lo indecible desde que le diagnosticaron el cáncer a su única hija, estaban también con nosotros, y también muy enteros, aunque en uno de los laterales de la Iglesia. Al verles a ellos, a Sergio, a mis propios padres, a mis hermanos y a los familiares de Pilar más cercanos, con esa entereza, con esa paz y con esa fortaleza de espíritu, me di cuenta de que el inmenso dolor que habíamos sentido unos días antes estaba empezando a remitir, a ceder su lugar al recuerdo. Supe en ese momento que Pilar estaba allí, en la iglesia, mirándonos a todos los que estábamos allí congregados en su honor, y pensaba “¿pero porqué estáis todos tan serios?. Por el amor de Dios, sonreíd un poco, que tenéis cara de funeral...”. Es lo que a ella le habría gustado, y eso es algo que llevo practicando en mi vida cotidiana con verdadera intención durante todo el tiempo que llevo sin ella. “Es lo que a ella le habría gustado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era exactamente lo que más apreciábamos en Pilar los que la conocíamos?. Es algo que me he preguntado muchas veces a lo largo de estos últimos años. Independientemente de que yo la quisiera, algo que indiscutiblemente influye, muchas veces me planteaba qué era de ella lo que podía atraer a los demás. Pilar no era precisamente un dechado de belleza física (yo tampoco, que conste, aunque los dos gozáramos de una gran belleza interior), pero tenía una facilidad enorme para caer bien a la gente. ¿Porqué?. Por varias razones, que se concatenan para formar una personalidad importante, atrayente, sugerente y de la que aprender. Una personalidad en la que lo más importante era eso, su fuerte personalidad, su riqueza interior, guardada en una “cáscara”, como decía ella, que no era importante. “Lo importante es lo de dentro”, repetía siempre. Pilar atraía porque era, en primer lugar, inmensamente respetuosa con todo el mundo. Es una frase que también se ha escuchado mucho a lo largo de estos días. “Es que Pilar no hablaba mal de nadie”. Es verdad, os lo juro. Ni siquiera en la intimidad. A veces me afeaba la conducta cuando yo criticaba la actitud de algún conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese respeto a los demás la llevaba a la tolerancia, otra de sus características. “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Es una frase de Voltaire, que algunos conocéis porque la utilizo en algunos foros en los que participo. Es plenamente aplicable a Pilar, hasta el punto de que podría ser suya. Pilar era tolerante hasta el punto de que consiguió reunir en su despedida a ateos, agnósticos, protestantes y hasta a algún musulmán. Esto no deja de ser una tontería, porque a la hora de despedir a alguien todo el mundo está ahí, pero que Pilar era tolerante está demostrado, y todos los que la conocíais sabéis de sobre que es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar era también una persona completamente autónoma. Durante muchos años he estado trabajando fuera de nuestro hogar, y en ningún momento se ha resentido la familia, sino más bien todo lo contrario. Eramos capaces de conservar cada uno nuestra parcela de individualidad, incluso estando juntos, algo que mucha gente de nuestro entorno admiraba profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era, pues, resumiendo, lo que atraía de ella?. Hablo por mi, y creo que estoy en lo cierto: su bondad. Su infinita bondad. Pero no una bondad pacata, no, de esa que se relaciona con la tontería. Los que la conocíais directamente sabéis de sobra que Pilar era buena, pero que no tenía un pelo de tonta. Poco a poco, silenciosamente, sin estridencias, con entereza y con una fortaleza digna de los titanes de la antigüedad, Pilar ha conseguido lo que se había propuesto en esta vida. Una vida plena, una familia que la adoraba, una casa completamente decorada a su gusto, un entorno, en fin, verdaderamente ejemplar. Un entorno que ella manejaba con una soltura admirable, con una fortaleza digna de elogio, y con una inteligencia que se salía de lo normal. Y todo lo consiguió ella, que conste, poniendo yo de mi parte, por supuesto, pero siempre bajo su dirección. Pilar ha hecho lo que siempre ha querido hacer. No hemos vivido con grandes lujos, ni nos hemos obsesionado por conseguirlos (otra característica de Pilar: la absoluta falta de envidia hacia cualquier cosa material), pero todos los años hacíamos varios viajes, que como ya he dicho antes, era lo que más le gustaba. De vez en cuando se daba un capricho, algún bolso, un vestido o unos zapatos bonitos. Sergio es un niño (ya está dejando de serlo) que jamás nos ha dado ningún problema, que hasta el momento está demostrando ser un digno hijo de su madre, respetuoso, maduro, inteligente, y con una característica nueva que nos está demostrando estos días: su fortaleza, calcada de la que tenía su madre. ¿Qué más se puede pedir?.  Como decía el sacerdote en la ceremonia del tanatorio, hay personas que viven más años, pero no por eso quiere decir que hayan tenido una vida plena. Pilar la ha vivido, y aunque a todos nos hubiera encantado que hubiera seguido entre nosotros durante bastantes años más, el balance final ha sido muy positivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escuchado otras frases durante todos estos días que me han dado también bastante que pensar. “La vida es injusta”, “con tanto cabrón como anda suelto, le ha tenido que tocar a ella”... Y otras del mismo estilo. Algunos creyentes de nuestro entorno han llegado incluso a planearse la existencia de Dios. Es cierto. Puede verse desde ese punto de vista. Ya sabéis que Pilar y yo teníamos nuestras ideas más o menos al respecto, pero que en cualquier caso respetábamos las de todo el mundo, y hasta para los creyentes que han dudado, para los de los “cabrones que andan sueltos”, podría buscarse un argumento. Haced un ejercicio de imaginación. Puede que exista un Dios, y que esté allí arriba, el hombre, con su barba blanca, viendo a Pilar todos los días, y que un buen día se le ocurra una idea. “¿Qué hace esa joya de persona en medio de ese mundo de miserables?. Me la voy a traer para aquí arriba, a ver si me pone un poco de orden en este circo”. ¿Porqué no podría ser así?. El pensamiento es libre, amigos, y seguro que cada uno, buscando un poco, encuentra una explicación a algo que parece no tenerla. Las hay para todos los gustos, o no hay ninguna. Como queráis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que nada, ha llegado la hora de despedir el blog. Lamento que esta última entrada no haya tenido el aire festivo y jovial que solían tener todas, pero estoy seguro de que lo comprenderéis. A los que no habéis conocido personalmente a Pilar, espero que os hayáis podido hacer una idea, aunque minúscula, con este blog. Insignificante, comparado con la riqueza de su personalidad y su trayectoria vital, sobre las que podrían escribirse varias enciclopedias, pero sincero y revelador en algunas ocasiones. A los que la habéis conocido y la habéis llorado junto a mi durante estos días...Pues nada, ¿qué queréis que os diga?. Que tratéis de imaginaros a Pilar, como ya lo estoy empezando a hacer yo, con esa inconfundible voz que ponía cuando nos echaba una regañina, diciéndonos, desde esté donde esté: “¿Pero es que vais a seguir llorando mucho tiempo?. Venga, so vagos, poneos ya a poner en práctica todo lo que os he enseñado a lo largo de mi vida”. Y es verdad. Nos ha dado una lección de vida tan enorme, que no sé si llegaremos algún día a aprobar el examen con la matrícula de honor con lo que lo ha hecho ella. Deciros también que Pilar sigue con nosotros, y que está en Sergio. Su forma de actuar me recuerda cada vez más a la de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero agradecer la inmensa ayuda y apoyo que he recibido, durante la última fase de la enfermedad, de una persona que participa en varios foros, a la que no conozco personalmente, pero que me ha enviado mensajes privados que me han ayudado a sobrellevar la carga con entereza y una gran carga de sensibilidad. Me refiero a Blanca Miosi, gran escritora y mejor persona. En este mismo sentido, agradecer a Corazonacar, Charo Bolívar y Andrés Pons, además de a todos los amigos de la página de Yoescribo, su ayuda también, con mensajes, apoyo, consejos y hasta palabras en la radio por parte de Andrés. Y a tantos y tantos amigos, familiares y compañeros, que habéis estado a mi lado, llorando conmigo, en estos terribles momentos de dolor, gracias, gracias y mil veces gracias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor, amigo, algún día nos beberemos una botella de tequila en homenaje a Pilar, no te quepa duda. Carmen, Pilar sigue siendo en nuestros corazones “la mujer que corre con los lobos”. El blog comenzó con esa frase tuya, tan emotiva, tan sugerente, y justo es que termine con otra, la frase que me has regalado de Bourdakian, que también me ha llegado al corazón, y que me has enviado estos últimos días. Me parece lo más acertado para finalizar, y es realmente lo que quiero que hagáis todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No llores porque las cosas han terminado; sonríe porque han existido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo a todos, y un beso para ti, Pilar.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-7718704744921678062?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/7718704744921678062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=7718704744921678062' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7718704744921678062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7718704744921678062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/10/no-pudo-ser.html' title='No pudo ser'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SPJCEqH20aI/AAAAAAAAAmM/swjJ4USMEDk/s72-c/DSCN1153.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-1491548286839940004</id><published>2008-09-19T08:27:00.000-07:00</published><updated>2008-09-19T08:34:32.828-07:00</updated><title type='text'>Cucurrucucú, otra vez la Paloma</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SNPF-W6Q38I/AAAAAAAAAbo/MsBAefiUzn0/s1600-h/paloma.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247755665909276610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SNPF-W6Q38I/AAAAAAAAAbo/MsBAefiUzn0/s400/paloma.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La decisión está tomada. El mismo lunes 18 de Febrero llamamos a S... para quedar con el, y nos emplaza para el día siguiente, a la misma hora. Se presenta como la primera vez, vestido de paisano, a las cuatro de la tarde. Mientras bajamos con el la escalera que conduce a las consultas provisionales, nos suelta de sopetón que piensa operar a Pilar el martes siguiente, 26 de Febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la consulta, nos explica en qué consiste la operación, de una forma clara, diáfana y muy sencilla, para que dos profanos en la materia como Pilar y yo podamos entender perfectamente el proceso. La operación tiene que hacerse en la máquina de TAC, que lleva varios días estropeada. “¿Habrá que trasladar todo el quirófano a la sala de TAC?”, pregunto, con toda mi inocencia. “No, no. Todo lo que yo llevo cabe en un maletín”, nos dice S... Cuesta imaginarse al hombre del maletín salvando vidas con tan poco bagaje, pero esa es una muestra más de que las ciencias, y en especial la cirugía, han dado un salto cualitativo de un tiempo a esta parte de bastante envergadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar será sedada, o anestesiada mediante epidural, en función de lo tranquila que esté. En este sentido nos quedamos bastante tranquilos, porque ya sabemos que Pilar se enfrenta a las operaciones del mismo modo en que saca una entrada de cine, es decir: con absoluta tranquilidad. Tendrá que levantar el brazo para que el omoplato se coloque fuera de la trayectoria de la aguja, ya que piensa hacerlo desde atrás. La aguja libera en su punta una serie de electrodos, en forma de paraguas, que abrazan el tumor y, literalmente, lo fríen. Al parecer, es un proceso muy similar al que ocurre en el interior de un microondas. Durante una temporada, el tumor crecerá ligeramente -eso es importante que lo sepáis, porque cualquiera que lo vea puede pensar que está creciendo, cuando en realidad es el proceso que sufre todo cuerpo al calentarse-, de forma parecida a como lo hace la cicatriz de una quemadura, y luego, simplemente, permanecerá inactivo para siempre jamás. Así de sencillo, y así de complicado. Si todo sale bien, en un par de días la mandará a casa, y si la situación se tuerce, que a veces ocurre, con la aparición de un neumotórax, provocado por la posible rotura de la pleura que puede causar la aguja, a lo sumo un par de días más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las perspectivas nos parecen bastante halagüeñas. Seguimos hablando con S... de diversos aspectos, entre ellos los económicos, y después salimos. Pilar está muy animada. Por fin se ha desvelado el misterio. S... nos dice que nos confirmará el jueves la hora de ingreso para el martes siguiente, y que hablará con G... para que gestione dicho ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana transcurre sin novedades. El jueves pasa, y S... no llama. El viernes le localizamos, y nos dice que acaban de arreglar el TAC. El lunes nos confirmará la hora de ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes nos llama por la tarde, y nos dice que vayamos al día siguiente a la Paloma, pero que no sabe la hora porque todavía no ha hablado con G... A eso de las 11:00 del martes decidimos ir a la Paloma y hablar directamente con G... Cuando estamos llegando, nos llama para decirnos que vayamos. Ya estamos allí, para su sorpresa. “Coño, que rápidos sois”, nos dice. El mismo G... en persona se encarga de enviar el fax a la compañía para notificar el ingreso. En el parte que firma Pilar, donde pregunta el tipo de intervención a realizar, G... nos dice que pongamos “extirpación de metástasis”, algo que nos suena francamente mal, pero que no deja de ser la realidad de la naturaleza de la intervención a la que Pilar se va a someter esa misma tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos asignan la habitación 315, justo enfrente del colegio de niños mundi. Desde el balcón se tiene una visión muy buena del patio y de las clases. Lo malo es, precisamente, que las habitaciones con balcón, al menos las de ese lado, no disponen de sofá, sino de un mueble cama que te obliga a sentarte en una de las dos sillas, bastante incómodas, por cierto. Y así, esperando a la hora prevista, las cuatro de la tarde, se nos pasa la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta curiosa la profundidad de análisis que te proporciona una situación contemplativa forzada. Apenas dos horas antes estábamos Pilar y yo sumergidos en la vorágine de los preparativos, de la logística familiar, de la bolsa con todo lo necesario para pasar un par de días en la clínica, entre ropa, cosas de aseo y demás, de los informes, de las últimas indicaciones a sus padres...Veníamos en el coche con la incertidumbre del ingreso, de si iba a ser posible, con nervios...Y de repente, todo eso termina de repente. Tenemos por delante todavía cuatro horas hasta el momento de la intervención, en las que ni siquiera nos podemos plantear bajar a la cafetería a tomar algo, ya que Pilar tiene que permanecer en ayunas. La cabeza se relaja ante el exceso de tiempo, y se dedica a observar un entorno que pasaría completamente desapercibido de estar en otras circunstancias. Así, asistimos, como si de una película se tratara, al cordial diálogo, en la calle, entre el gorrilla de turno y la chica que controla los tickets de la hora. Nos imaginamos una charla sobre cierto vehículo, al que la chica quiere ponerle una multa, mientras que el gorrilla parece tratar de convencerla de que se juega el prestigio, porque le ha prometido al dueño del coche que no hace falta ponerle ticket de aparcamiento, que el euro se lo de a el y que ya se encargará de que no le multen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asistimos también al recreo de los mayores en el colegio de enfrente, a esas niñas de quince o dieciséis años que rodean al anciano profesor, y parecen pedirle explicaciones de porqué ha puesto esas preguntas tan difíciles en el examen. El profesor se encoge de hombros, en parte avergonzado, y en parte apabullado ante el frontal ataque de sus alumnas. No cabe duda de que la imaginación también juega su papel en estas situaciones. Tanto a Pilar como a mi se nos ocurren peregrinas explicaciones para cada cosa que vemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras esperamos, vamos recibiendo besos y saludos de todas las enfermeras de la planta tercera de La Paloma. Inexplicablemente, todas se acuerdan de Pilar, a pesar de que haya transcurrido un año desde la operación. Algunas vienen a verla a la habitación simplemente para interesarse por su estado, sin ningún otro motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al filo de las cuatro, llega la madre de Pilar, y un poco después, el doctor S.... Cuando se va, mi suegra comenta que es muy joven, y le decimos que si, que es muy joven, pero que nos da la impresión de que sabe muy bien lo que hace. A las 16:15 bajan a Pilar. Uno de los celadores dice que en silla de ruedas, pero al otro le ha dicho el propio S... que la bajen en la cama, ya que la subida va a ser un poco más dura. El celador, que insiste en bajarla en silla de ruedas, dice “pero si se va a hacer un simple TAC”, a lo que le respondo que no, que no es un simple TAC, sino una operación que tiene que hacerse a través de la máquina del TAC. A pesar de que pone cara de circunstancias, accede finalmente a bajarla en la cama. S... me ha dicho que me quede en la habitación, que ya me irá informando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-1491548286839940004?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/1491548286839940004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=1491548286839940004' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1491548286839940004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1491548286839940004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/09/cucurrucuc-otra-vez-la-paloma.html' title='Cucurrucucú, otra vez la Paloma'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SNPF-W6Q38I/AAAAAAAAAbo/MsBAefiUzn0/s72-c/paloma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-7769030834145449879</id><published>2008-09-12T09:37:00.000-07:00</published><updated>2008-09-12T09:39:57.992-07:00</updated><title type='text'>Noticia de rabiosa actualidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMqbUPfIhuI/AAAAAAAAAbg/bEMwq3RyFLU/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245175488083166946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMqbUPfIhuI/AAAAAAAAAbg/bEMwq3RyFLU/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Como ya sabéis casi todos los fieles seguidores de este blog, el mismo recoge la narración de las distintas fases en las que se está desarrollando la enfermedad de Pilar, mi mujer, con todo lo que ello conlleva, tanto a nivel humano, como sentimental, como científico incluso, en algunas ocasiones. En estos momentos, por aclarar un poco las ideas de los que no las tengan tan claras, estoy contando la segunda fase, la operación de un pequeño tumor que se le detectó mediante un PET en Enero de este mismo año, y que se operó, muy satisfactoriamente, el 26 de Febrero con la técnica de la radiofrecuencia, que literalmente “frió” el tumor hasta dejarlo inoperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien. Poco después comenzó la tercera fase, a finales de marzo, con la recidiva del tumor principal, otra vez en la zona pélvica. Resultaba inexplicable que el PET de enero no lo detectara, a lo que el oncólogo nos dijo que un leiomiosarcoma resulta de tan rápido crecimiento que a veces es incontrolable. Pilar se sometió entonces a un tratamiento con quimio para reducir el tumor y hacerlo operable, ya que en Marzo no lo era porque estaba encajado en una zona de difícil acceso de la que había que desencajarlo. Todo culminó este lunes, día 8 de Septiembre, con una larga operación que resultó feliz en su desenlace, ya que el cirujano, el famoso doctor G..., consiguió sacar una masa de dos kilos y medio, y de paso colocarle a Pilar la hernia que arrastraba desde la operación del año pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente paso es someter a Pilar a unas cuantas sesiones de quimio, mucho más “light” que las que ha sufrido hasta ahora, para asegurarnos de que se elimina cualquier posible resto del leiomiosarcoma. Es decir, y resumiendo: que en estos momentos estamos empezando a ver la luz al final del túnel de una tercera fase que comenzó, como ya dije, a finales de Marzo del año pasado. Como anécdotas más singulares, deciros que el primer síntoma de este tercer alien surgió un día antes de la boda de mi hermano, y que la operación se realizó un día después del quince aniversario de nuestra propia boda. Cosas de las fechas, que a veces se conjugan para jugar un poco con nosotros. Otra anécdota curiosa: el mismo día que operaron a Pilar, el 8 de Septiembre, entraba en la Clínica de la Paloma el torero Cayetano Rivera, a raíz del encontronazo con un toro que le había golpeado el miércoles anterior. No creo que haga falta contaros como estaban todas las enfermeras de la Clínica con el amigo Cayetano y sus ojos verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas anécdotas y muchas más que han salpicado esta tercera fase irán apareciendo en el blog una vez que termine con la fase de la radiofrecuencia. Como ya comenté al principio de esta página, la idea es contar la historia de Pilar desde el principio, e ir añadiendo capítulos hasta que nos pongamos al día, situación para la cual creo que ya falta bastante poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta entrada sirve para dos cosas: en primer lugar, para aclarar las posibles dudas de personas que se hayan incorporado recientemente al blog, y piensen que lo que se cuenta en el mismo es de actualidad, cuando la realidad es que todavía se están relatando circunstancias del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, y la más importante, porque me apetecía compartir con todos vosotros estos momentos de inmensa felicidad ante la exitosa operación a que se ha sometido Pilar y a su rápida mejoría, que os puedo asegurar que está resultando espectacular. La habitación se llena todos los días con los saludos de la gran parte de las enfermeras de la Clínica la Paloma, sorprendidas ante la fortaleza de espíritu, la presencia de ánimo y el sentido del humor de la protagonista de este blog. Y pasarían más tiempo con nosotros en la habitación de no ser por la presencia de Cayetano, claro, que levanta pasiones en las enfermeras de todas las edades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo, amigos. En la siguiente entrada retomaré la narración de la operación por radiofrecuencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-7769030834145449879?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/7769030834145449879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=7769030834145449879' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7769030834145449879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7769030834145449879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/09/noticia-de-rabiosa-actualidad.html' title='Noticia de rabiosa actualidad'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMqbUPfIhuI/AAAAAAAAAbg/bEMwq3RyFLU/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-3026884407214244204</id><published>2008-09-05T10:50:00.001-07:00</published><updated>2008-09-05T10:53:45.645-07:00</updated><title type='text'>Buenas impresiones</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMFyIRQsryI/AAAAAAAAAbY/yc77Jrf8b44/s1600-h/pulmones.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242596927633927970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMFyIRQsryI/AAAAAAAAAbY/yc77Jrf8b44/s400/pulmones.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El martes de la semana siguiente nos llama Garzón, para decirnos que ha concertado una cita con Sa... y con nosotros al día siguiente. Ese mismo día nos llama el propio Sa..., y nos cita en la Paloma para el miércoles por la tarde, a eso de las cuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día señalado estamos Pilar y yo como un clavo en la recepción de la Paloma. Hacemos, como siempre, las elucubraciones de rigor cada vez que entra alguien por la puerta principal, que un miércoles, y a esa hora, es un continuo hervidero de gente. “Mira, ese es”, le digo a Pilar cuando veo que entra un hombre mayor, muy bien vestido, con aspecto de dandy. Pero no, ese no es, ya que se dirige directamente a los ascensores. “No, no, es ese”, dice Pilar al ver a otro hombre grueso y sudoroso, que lleva un maletín en la mano, y que se dirige directamente a la cafetería. “No, mujer. Ese tiene el típico aspecto de un visitador médico”. Inmersos en ese jueguecito inocente, se nos van pasando los minutos tranquilamente, hasta que los minutos se convierten en una hora, y el bueno de Sa... sin venir. “Se le habrá olvidado”, dice Pilar. “Voy a cambiar el papelito del coche, por si acaso”, digo yo, y cuando salgo por la puerta, veo que entra un hombre muy joven vestido de “correcto sport”, que dirían los que siguen la moda. “Mira que si es ese...Pero no puede ser. Es demasiado joven”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez consumada mi humilde contribución a engordar las arcas del Ayuntamiento de Madrid, regreso al vestíbulo, y me encuentro a Pilar, para mi sorpresa, charlando animadamente con el joven que se había cruzado conmigo. Me presento, se presenta. Me parece incluso más joven que yo. No creo que tenga más de treinta y cinco años. Se disculpa por haber llegado tan tarde, pero le ha surgido un problema y no ha podido llegar antes. No importa. El caso es que se haya presentado. Nos pide que le sigamos. Bajamos al sótano, a una zona que no conocíamos, y abre una consulta que parece como de comodín, para los médicos ambulantes, suponemos. Sa... no va vestido de médico, ni lleva papeles, ni maleta, ni nada de lo que se supone que debe llevar un médico. Observa cuidadosamente a Pilar, su aspecto, su posible edad. Su mirada es inquisitiva, profunda, de gran conocedor de enfermos. Después de charlar un rato de temas intrascendentales, nos sumergimos de lleno en el asunto que nos ha traído a verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sa... nos dice que ha estudiado a fondo el informe que le ha pasado G..., el cirujano, y que encuentra muy factible la operación por radiofrecuencia. El bulto tiene el tamaño adecuado, está en una zona a la que se puede llegar muy fácilmente por la espalda, está muy definido, muy encapsuladito y muy preparado, puñetero de el, para que lo frían sin ninguna consideración. Nos vuelve a explicar de una forma más detallada el tema de la aguja que se abre en forma de paraguas, y nos confirma el precio de la operación, que como ya dije en la entrada anterior no nos parece demasiado elevado para lo que supone a la hora de eliminar el tumor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es después de todo eso, cuando el bueno del doctor Sa... nos da un chute de entusiasmo, una subida de adrenalina y de moral, cuando se dirige a Pilar y le dice, con toda la sinceridad del mundo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De todas formas, Pilar, quiero que consideres también la posibilidad de una intervención tradicional, hecha por un cirujano torácico. Tu bulto no es peligroso, está en una zona muy sencilla de operar, eres muy joven, y no tienen porqué aparecer complicaciones. Prefiero que habléis con algún cirujano de este tipo antes de tomar la decisión de que te opere yo. Una vez que hayáis valorado todas las posibilidades, volvemos a hablar, pero quiero que si recurrís a mi solución estemos todos convencidos de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sinceridad difícil de encontrar hoy en día. Ese tipo de sinceridad que hace que, cuando Pilar y yo salimos de la consulta, aparte de estar felices porque el tumor es una mierdecilla a los ojos de Sa..., hayamos tomado prácticamente la decisión de someternos a la radiofrecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos siguientes son los tradicionales. Quedamos con S..., el oncólogo, para comentarle la jugada, a lo que el nos dice que ya ha hablado con G..., el cirujano, y que le parece perfecto (cuando nosotros queremos salir, estos dos, G... y S..., ya han llegado. A veces pensamos que viven juntos). S... nos recomienda a un cirujano torácico, bastante bueno según el, y después de darnos su patriarcal bendición (no puedo colocar fotos de S... en el blog, entre otras razones por respeto a su intimidad y a su persona, pero no os resultaría nada difícil, conociéndole, imaginároslo subido a un púlpito de mármol impartiendo bendiciones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue ese mismo viernes, o al viernes siguiente, cuando conseguimos cita con el cirujano torácico que nos había propuesto S.... Amigos, si la consulta con Sa... había resultado luminosa, esclarecedora y optimista, la consulta con ese par de médicos resultó sombría, deprimente y gusanil (gusanil es la capacidad que tienen algunas personas para hacer que te creas un auténtico gusano). Después de revisar el cirujano y su ayudante los informes y el PET, nos dijeron que sí, que no había problema, que el tumor se podía operar. Que la operación era sencilla, y que una vez que abrían, ellos miraban toda la zona, y que si detectaban más bultos, por pequeños que fueran, los sacaban también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si tenemos alguna duda, extirpamos el ventrículo superior entero del pulmón, para asegurarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar y yo nos mirábamos algo desconcertados. Nos dio la sensación de que le iban a quitar, de entrada, el ventrículo superior, sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pasa nada. Se pierde un cuarto de capacidad pulmonar, pero si no se hacen grandes esfuerzos, no se nota –añadía el ayudante quitándole importancia al hecho de tener un cuarto menos de capacidad pulmonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hombre, podría ocurrir que se complicara la cosa, y tendríamos que quitar el pulmón entero, pero no parece el caso. El tumor está muy encapsuladito y muy aisladito –en esto al menos coincidieron con Sa...-. Eso si –siguió hablando el cirujano principal-. Hay que hacerlo cuanto antes, sin pérdida de tiempo, y antes hay que hacer unas pruebas, de capacidad, radiografías, y todo eso. Tienen que tomar la decisión hoy mismo, para que mañana les hagan las primeras pruebas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar y yo nos miramos un poco desconcertados. Aquello estaba empezando a convertirse en una reunión de multipropiedad, en la que no te dejan escapar hasta que no firmas o te has tragado un rollo de una hora y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno –dije yo con un hilo de voz-. La verdad es que nos lo queremos pensar. La radiofrecuencia también nos gusta bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, si, la radiofrecuencia. Nueva técnica. Bueeeeenooo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos han dicho que siempre nos queda la posibilidad de operar con radiofrecuencia y recurrir después, si la cosa va mal, a la cirugía tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel hombre levantó las manos con gesto de fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueeenoooo. Eso habría que verlo. Nosotros probablemente no podríamos hacernos cargo de algo que ha operado otra persona por un método diferente al nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba claro. Le pedimos tiempo para pensarlo, y salimos de allí. No hizo falta ni que dijéramos nada. Tanto Pilar como yo nos habíamos decidido, por méritos ajenos en este caso, a utilizar la radiofrecuencia. Habíamos asistido, como testigos mudos, al enfrentamiento entre lo tradicional y lo moderno, entre la tragedia y la comedia, entre cortar por lo sano y precisar y eliminar la zona enferma. Pero la sensación que más nos invadió, después de esta consulta, fue la de sentirnos mercancía operable (daba la impresión de que le estábamos haciendo un favor dejándonos operar por el) frente a la de sentirnos personas con capacidad de decisión. Una decisión que tomamos antes incluso de salir de la consulta de aquel cirujano torácico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-3026884407214244204?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/3026884407214244204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=3026884407214244204' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/3026884407214244204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/3026884407214244204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/09/buenas-impresiones.html' title='Buenas impresiones'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SMFyIRQsryI/AAAAAAAAAbY/yc77Jrf8b44/s72-c/pulmones.gif' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-5505927650292697974</id><published>2008-08-30T04:35:00.000-07:00</published><updated>2008-08-30T04:39:06.218-07:00</updated><title type='text'>Comienza el espectáculo... One more time</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLkxROF5-DI/AAAAAAAAAbQ/GXxPwlN_7O0/s1600-h/AllThatJazz2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240273813332686898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLkxROF5-DI/AAAAAAAAAbQ/GXxPwlN_7O0/s400/AllThatJazz2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los resultados del PET están listos al día siguiente. Al mediodía, al salir del trabajo, me escapo a la clínica López Ibor a recogerlos. Hace frío, y está lloviendo. Mala señal, pienso mientras bajo del coche después de aparcarlo en la zona ajardinada de la clínica. El corazón me late deprisa cuando llamo al mismo timbre del día anterior, entrego el resguardo correspondiente, y la enfermera me entrega a su vez una bolsa bastante grande. Voy al coche, y lo primero que hago, como siempre, inocente de mi, es mirar al trasluz las placas, llenas de cuadraditos pequeños en los que se supone que están reflejadas las distintas partes del cuerpo de Pilar, cortado en lonchas por la máquina. Como es lógico, no me entero absolutamente de nada, así que abro otro sobre, en el que hay un CD y, por fin, el informe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que leo el informe me empiezo a venir abajo. El Pet refleja, sin lugar a dudas, que hay un bulto, de unos tres centímetros, en el interior del pulmón izquierdo. Esa es la parte mala. La parte medio buena es que al parecer el bulto está bastante encapsulado, recogidito y con poca actividad, y además, y en esto sí que es categórico el informe, no existe ninguna otra patología en el resto del cuerpo, lo que indica que el alien inicial ha desaparecido por completo. Entre triste, y aliviado, según lea una parte u otra del informe, llamo a Pilar, para ponerla al corriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas. Ya he recogido el PET.&lt;br /&gt;- ¿Y que tal?.&lt;br /&gt;- Bueno. No del todo bien. Resulta que te han detectado un pequeño bulto en el pulmón, de unos tres centímetros de diámetro.&lt;br /&gt;- ¿Y de lo otro, que tal?.&lt;br /&gt;- Nada, bien. Ha desaparecido por completo.&lt;br /&gt;- Ah, pues muy bien, ¿no?. Me quito el bulto, y santas pascuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acojonante. Simplemente acojonante. Es entonces cuando me doy cuenta de que mi mujer no es de este mundo. Se ha tomado la noticia con una alegría que casi da miedo, y ha conseguido que yo también me tranquilice un poco. Cuando llego a casa, está tan contenta. Ya le ha dado la noticia a sus padres, de una forma tan edulcorada que, cuando hablo con ellos, casi están contentos porque ya no tiene nada de lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma tarde, sin pérdida de tiempo, le llevamos a G..., el cirujano que operó a Pilar el año pasado, toda la parefernalia, para que nos de su opinión. Lo primero que nos dice, al leer el informe, es que el no es un cirujano torácico, que ese tipo de intervenciones las tiene que hacer otro especialista. Nos quedamos un poco desilusionados con el tema, hasta que, mientras mira una de las placas negras al trasluz, nos dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vaya. Este es el típico tumor que se le da de perlas operar a mi amigo Sa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar y yo nos miramos mientras G... sigue mirando placas y le echa un ojo al informe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Además está muy definido, muy encapsulado, y en un lugar que a mi, por lo menos, me parece muy sencillo de acceder. Os explico: Sa... opera con una técnica bastante nueva, pionera en España, que se llama radiofrecuencia. El asunto consiste, a grandes rasgos, en meter una aguja que tiene una punta con electrodos que forman una especie de paraguas. Esos electrodos, cuando llegan al tumor, se abren, abrazan el tumor, y lo fríen. Literalmente. La única condición que tiene que cumplir el tumor es que no sobrepase los cuatro centímetros, porque tumores más grandes no se pueden operar con este sistema.&lt;br /&gt;- ¿Y resulta efectivo? –pregunto-.&lt;br /&gt;- Sa... es muy joven, pero es un gran profesional. Ha formado el único equipo en Madrid que opera con este sistema, y ha salido hace poco en el dominical de un periódico de tirada nacional. El otro día precisamente me lo encontré, y cuando le felicité por el artículo, como es tan modesto, no le dio nada de importancia, pero es un gran experto. Pensad que es una técnica que viene nada menos que de la NASA.&lt;br /&gt;- ¿Y cuando podemos ver a Sa...? –preguntó Pilar-.&lt;br /&gt;- Dejadme si queréis el PET, porque es muy probable que yo le vea mañana o pasado, se lo enseño, y a ver que opina. Con lo que sea os llamo, o me llamáis vosotros el jueves, para ver si tenemos alguna noticia.&lt;br /&gt;-¿Corremos algún riesgo si esperamos demasiado?. ¿No le dará al bulto por crecer deprisa?.&lt;br /&gt;-Hombre, no creo. Por lo que pone en el PET, no parece que tenga demasiada actividad. Se debe de tratar más bien de una metástasis muy localizada del tumor que tuviste el año pasado. No, no creo que pase nada por esperar un poco a que toméis la decisión. Siempre os queda la cirugía torácica, no lo olvidemos. Solo existe un pequeño inconveniente con la radiofrecuencia.&lt;br /&gt;-¿Cuál? –preguntamos Pilar y yo casi al unísono-.&lt;br /&gt;-Que no lo cubre vuestra sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estamos otra vez. Después del PET, resulta que esto también lo vamos a tener que pagar de nuestro bolsillo. Al principio nos acojonamos un poco tanto Pilar como yo, pero cuando nos dice el precio aproximado de la operación, comprobamos aliviados que no resulta tan caro. Viene a costar poco más o menos lo mismo que el PET, lo cual no es muy comprensible, pero los designios de la medicina son inescrutables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, le dejamos a G... todo el informe, y salimos con la convicción de que Pilar iba a demostrar una vez más lo fashion que era, sometiéndose a una operación de última generación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-5505927650292697974?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/5505927650292697974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=5505927650292697974' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5505927650292697974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5505927650292697974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/comienza-el-espectculo-one-more-time.html' title='Comienza el espectáculo... One more time'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLkxROF5-DI/AAAAAAAAAbQ/GXxPwlN_7O0/s72-c/AllThatJazz2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-2341676493403107509</id><published>2008-08-26T13:50:00.000-07:00</published><updated>2008-08-26T14:03:54.861-07:00</updated><title type='text'>Episodio dos. El PET demoledor</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLRvsJd1cAI/AAAAAAAAAbI/DV25wz716SA/s1600-h/oficina%20047.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5238935070784712706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLRvsJd1cAI/AAAAAAAAAbI/DV25wz716SA/s400/oficina%2520047.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El último día de radioterapia nos despidió una doctora joven, guapa, extranjera, de pelo bastante largo y muy negro, que nos entregó un volante para que nos hiciéramos un PET en unos quince días. Salimos de la clínica Ruber con la intención, antes de hacer nada, de consultar con S... la necesidad o no del PET, y a la semana volvimos a la misma Clínica Ruber, a estrenar la flamante consulta que se había montado S... los viernes por la mañana. Curiosamente, Pilar ya lucía una pelambrera bastante abundante, que le había crecido muy fuerte y que no había tardado nada en teñirse de un tono castaño bastante sugerente. Hicimos lo de siempre, nos dirigimos ni cortos ni perezosos a la barrera del aparcamiento, a la espera de que el guardia nos dejara aparcar en el interior. Pilar puso sus ojillos de cordero, pero el guardia nos dijo que no se podía aparcar en el interior. Mientras salíamos del recinto, le dije a Pilar “hay que joderse. Ya no das pena”. Ante ese comentario, se echó a reír con ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S... nos recibió bastante contento. Todavía no tenía despacho para su consulta, por lo que ocupaba el despacho de un director de algo, lleno de cajas y de cosas que nada tenían que ver con su especialidad. Ni la pobre M..., su enfermera, disponía de bata, y recibía a los pacientes con un jersey verde y unos vaqueros. Nada de eso desanimaba a S..., al que la clínica Ruber le viene muy bien para pasar consulta, ya que vive cerca. Cuando le enseñamos el volante que nos había dado la doctora de radioterapia, nos dijo que no, que esperásemos más de quince días, ya que los efectos de la radioterapia podían desvirtuar el resultado del PET si se hacía el mismo en tan corto espacio de tiempo. Recuerdo que el corazón me dio un vuelco cuando añadió “y ya que es una prueba tan cara, y que no cubre vuestra sociedad, no es cuestión de tener que repetirla”. Hostia, tu. Pilar y yo nos miramos y le preguntamos con toda la inocencia de la que éramos capaces “¿cómo que no la cubre la sociedad?”. Nos enseñó el folleto de Asisa en el que se especifica que no se cubre el PET, a menos que sea para seguimiento de cierto tipo de tumores, como por ejemplo el de pulmón, pero que en ningún caso se cubre para un primer diagnóstico. “Pero Pilar ya ha tenido un tumor –traté de insistir sin demasiada convicción-. Es un seguimiento”. “Si –me contestó S...-, pero de un tumor que no está en esta lista. Mira”. Miramos los dos, y en efecto, no se nombraba el leiomiosarcoma para nada. ¿Cómo se iba a nombrar un tumor que es tan raro que ni siquiera aparece en muchos de los libros que por aquel entonces me leí sobre cáncer?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S... nos explicó que el PET era como un escáner pero más a lo bestia, y que detectaba no solo los bultos mayores de un centímetro, sino la actividad y peligrosidad que estos pudieran tener. Es una prueba que se hace con contraste y que muestra cualquier alteración que pueda sufrir el cuerpo. En Madrid lo hacían en dos o tres sitios, y nos aconsejó que tratáramos de que Asisa se hiciera cargo del tema. Para darnos un balón de oxígeno, nos señaló que lo más sensato era que nos hiciéramos la prueba después de Navidades, ya que para esa fecha se habría asentado completamente el organismo de Pilar tras los tratamientos de quimioterapia y de radioterapia a que había sido sometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, pasamos unas navidades tranquilas, en familia, viendo escaparates, atiforrándonos de comida y bebida, y soportando atascos, como todo el mundo. Prácticamente al día siguiente de comernos el último trozo de roscón, llamamos a la Clínica López Ibor, y nos dieron cita para el 14 de Enero de 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que aquel lunes hacía bastante frío. Nos presentamos en la Clínica después de caracolear bastante por el barrio del Pilar. La Clínica está situada en una zona bastante tranquila, y tiene una superficie de aparcamiento ajardinada y llena de árboles. El ala en la que hacen los PET no está en la misma Clínica, sino en un lateral de la misma al que se accede de forma independiente. Cuando llegamos no había nadie. Por no haber, no había ni mostrador. Llamamos a un timbre que había junto a una puerta cerrada a cal y canto, y al rato salió una enfermera y un hombre que debía ser el administrador, porque enseguida nos sugirió que reclamáramos a Asisa con la factura que nos iba a dar, y que le aconsejaba lo mismo a todo el mundo.&lt;br /&gt;Cuando después de casi una hora volvió a entrar Pilar para que le inyectaran el contraste necesario para el PET, salió también inmediatamente una enfermera para decirnos que la máquina se había estropeado, y que estaban esperando al técnico. Al parecer, según me contó Pilar, la máquina se había estropeado con un señor dentro, que tuvo que esperar varias horas a que llegara el mecánico. Cosas de los artilugios modernos, que a veces te la juegan. El caso es que, después de casi cuatro horas, y de haberme leído toda la colección de revistas que tenían allí (un montón de revistas de los temas más variados, que todo hay que decirlo), salió la buena de Pilar con su prueba hecha, y un justificante que valía para recoger los resultados al día siguiente. En el transcurso de ese tiempo, en la sala de espera se había sentado a mi lado un señor, que acompañaba a una monja que se iba a hacer la prueba. Mientras esperaba, abrió un libro en el que había escritos pentagramas de salmos religiosos, y mientras los leía movía lentamente las manos como si estuviera dirigiendo una orquesta. Cuando salió Pilar, me despedí de el deseando que la espera fuera corta, y nos fuimos a casa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-2341676493403107509?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/2341676493403107509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=2341676493403107509' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2341676493403107509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2341676493403107509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/episodio-dos-el-pet-demoledor.html' title='Episodio dos. El PET demoledor'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SLRvsJd1cAI/AAAAAAAAAbI/DV25wz716SA/s72-c/oficina%2520047.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-5114966389199977678</id><published>2008-08-22T10:01:00.000-07:00</published><updated>2008-08-22T10:03:33.965-07:00</updated><title type='text'>Fin de la primera parte</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SK7xW9SnQWI/AAAAAAAAAbA/tssq8JFanr8/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237388793390514530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SK7xW9SnQWI/AAAAAAAAAbA/tssq8JFanr8/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Las sesiones de radioterapia se desarrollaron durante los meses de septiembre, octubre y los primeros días de noviembre de 2007. Las veinte sesiones iniciales se convirtieron finalmente en nueve más. Las lógicas interrupciones producidas por desajustes en la máquina, por mal funcionamiento o por una irritación que sufrió Pilar hacia la mitad el proceso, hicieron que aquello, a pesar de que las sesiones eran diarias, se prolongara más de la cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la radioterapia nos anclamos profundamente en la rutina. Recogía a Pilar al salir del trabajo, nos dirigíamos al Ruber a eso de las siete y media, le poníamos carita de pena al vigilante del parking para que nos dejara aparcar en la zona vip (ninguno de los tres vigilantes que conocimos nos negó jamás la entrada), y a esperar la sesión. El único cambio se producía los viernes, día en que la sesión era de braquiterapia. Pilar prefirió que le dieran esta sesión por la mañana, y cogía un autobús cerca de casa que la dejaba en la misma puerta de la Ruber. Aquello era una muestra más de que por aquel entonces, después de haber finalizado las sesiones de quimio, se encontraba perfectamente, ya que la radio no le produjo síntomas en ningún momento, salvo aquella irritación que ya he comentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que el roce hace el cariño, y en el caso de las sesiones de radioterapia de la Ruber, esa frase es todo un dogma de fe, porque siempre coincidíamos, prácticamente día a día, las mismas parejas. Si alguna vez se había retrasado la sesión, los que se la daban antes que nosotros todavía estaban allí, y los que se la daban después llegaban antes de que nos la dieran a nosotros, así que en unos pocos días ya nos conocíamos casi todos los que estábamos allí. Las que se trataban (normalmente mujeres) se distinguían por sus pañuelos o sus pelucas en la cabeza, aunque a un par de ellas no les importaba en absoluto mostrar su pelo corto o casi inexistente. El estado de salud de casi todas era muy bueno, hasta el punto de que empezábamos a contar chistes o anécdotas relacionadas con las sesiones, y no parábamos. Pilar y yo recordamos especialmente a varias personas que coincidieron con nosotros en aquellos meses y en las mismas circunstancias. Había una pareja que vivía en Matalpino, y que venía todos los días desde allí. Recuerdo una ocasión en la que hablaba con el marido, un hombre muy amable con melenita de heavy, y resultó que el hombre tardaba menos desde Matalpino en llegar a la clínica que yo desde nuestro barrio. Enigmas de los atascos en la M-40 a esa hora de la tarde, sin duda. Su mujer, que era precisamente una de las que lucía con orgullo su escasa pelambrera, entraba con una alegría a las sesiones digna de envidia, y salía también riendo. A veces se quedaban un rato más, contando chistes o hablando con alguien. formaban una pareja encantadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo era también, sin ninguna duda, una pareja que vivía en Alcorcón, y a la que la noticia del cáncer que sufría la mujer les había pillado en plena reforma de la casa. El marido me contaba que se les había venido el mundo encima, pero que ya se habían adaptado perfectamente a la nueva situación y lo estaban superando perfectamente. Recuerdo con especial cariño a este hombre, muy tímido al principio y muy cordial a medida que avanzábamos en nuestra relación. Una vez me sinceré con el, le conté mis impresiones sobre lo que le estaba ocurriendo a Pilar, mis miedos, mis pesadillas y mis alegrías, y me confesó que a el le había ocurrido exactamente lo mismo, con las mismas sensaciones de impotencia y de fortaleza que se suelen sentir en cada uno de los procesos que se siguen en este tipo de enfermedad. Recuerdo también a su mujer, de voz muy dulce, que me preguntaba por Pilar cuando llegaba a la sala de espera y mi mujer ya había entrado, y que cuando salía Pilar de la sesión, se sentaba a su lado para hablar de bolsos, de pañuelos o de cualquier otra cosa que les viniera a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia la mitad de las sesiones llegó otra pareja en la que el afectado era el. Se le notaba en la cara que llevaba ya bastantes tiros pegados con el cáncer, ligeramente demacrada, pero con una fuerza vital impresionante. La quimioterapia no le había hecho mucho efecto debido a que tenía unas defensas tan fuertes que literalmente “se comían el tratamiento”, según sus propias palabras. Era un incombustible contador de chistes, con un gran sentido del humor. Acabó antes que nosotros, por lo que dedujimos que sus sesiones serían de otra naturaleza más suave que las que le estaban dando a Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jueves, desde el primero, ocurría un suceso curioso. Frente a la zona de espera para las sesiones, había una puerta de madera que permanecía siempre cerrada, excepto los jueves por la tarde. La primera vez vimos que un médico bastante mayor, de aspecto decrépito y dientes “como de conejo”, según dijo Pilar, abría la puerta, dejaba en el interior de la consulta unos papeles, salía a la zona y decía “Pilar”. Ligeramente extrañados, nos identificamos levantando la mano, y el bueno del doctor nos dijo, con una vocecilla a la que le parecía costar trabajo salir del cuerpo “después de la sesión te veo”. Nos miramos extrañados, y nos quedamos más extrañados todavía cuando, apenas cinco minutos después, volvió a asomarse a la zona de espera, volvió a decir “Pilar”, y cuando Pilar levantó la mano, volvió a decir “después de la sesión, te veo. ¡A aquel buen hombre se le había olvidado que ya nos había avisado!. La consulta con aquel médico consistía básicamente en que hacía una marca en el papel a la sesión correspondiente, miraba a Pilar por sus zonas bajas, nos vacilaba un poco con su número de socio del Real Madrid (uno de los primeros), nos contaba un par de chistes malos que solo entendía el, nombraba a Pilar de mil maneras diferentes (Pilar, Pilarita, Pilara, Pilarín...), y nos despedía hasta el próximo jueves. Uno de los mayores sustos de nuestra vida nos lo pegó este hombre cuando nos dijo que alguien había escrito en el papel correspondiente a Pilar que a lo mejor era precisa una pasada con el Cyberknife. Ante mi alarma, más que nada por los 12.000 euros que costaba la sesión en la maquinita, no se le ocurrió otra cosa que contarme uno de sus chistecitos, que no me hizo ninguna gracia. Por suerte, se trataba al parecer de un error, porque cuando acabamos las sesiones no nos mencionaron el asunto del cyberknife para nada. Con el tiempo llegamos a la conclusión de que la única misión de este hombre consistía en detectar posibles quemaduras producidas por la máquina e interrumpir el tratamiento durante unos días, como ocurrió con Pilar cuando detectó la pequeña irritación en sus ingles. Le recetó una pomada, le contó un chiste, y hala, a correr hasta el próximo jueves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ninguna duda, el personaje más curioso que conocimos en aquellas sesiones de radioterapia, era una mujer mayor, bastante gruesa, de pelo muy corto blanco, gruesas gafas de cuello de botella y una voz muy profunda, que me recordaba a la de algunos travestís famosos, como ese de los labios gruesos cuyo nombre no recuerdo. La buena mujer recorría cada día más de medio Madrid para llegar a la clínica en taxi, y no solo eso, sino que le obligaba al taxi a esperarla. Una fortuna, vaya. Iba cargada de joyas y de anillos bastante raros. Una curiosidad, ya que sabía de sobra que la iban a obligar a despojarse de todo nada más entrar a la sala de radioterapia. Era infinitamente distraída, hasta el punto de preguntarse, siempre en voz alta, donde había podido olvidársele el bolso, cuando lo tenía cogido entre las manos. En otra ocasión, juraba y perjuraba que el taxista le había robado los quinientos euros que llevaba en el bolso. El caso es que cuando llegaba ella se hacía el silencio, entre otras cosas porque la buena mujer no paraba de hablar. Se quejaba de sus innumerables dolores, de la cabeza, que la tenía “ida”, según decía ella, y de la cantidad de pasta que le costaba llegar ahí todos los días, lo que le producía taquicardia y ansiedad. Una tarde se quejó de que había perdido un amuleto auténtico, y no paró hasta que los radiólogos salieron a las cabinas y comprobaron que no se le había caido al desnudarse el día anterior. Nos contó entonces que era sanadora, pero sanadora de verdad, por la santería cubana, y que estaba así precisamente porque había ido absorbiendo los males de todos sus pacientes. En fin...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las veinte sesiones, nos recetaron un PET, y cuando hablamos con S, nos dijo que esperáramos hasta después de navidades, allá por Enero, y que la primera parte había finalizado por fin.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-5114966389199977678?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/5114966389199977678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=5114966389199977678' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5114966389199977678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5114966389199977678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/fin-de-la-primera-parte.html' title='Fin de la primera parte'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SK7xW9SnQWI/AAAAAAAAAbA/tssq8JFanr8/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-8457475773340920</id><published>2008-08-14T11:21:00.000-07:00</published><updated>2008-08-14T11:28:27.663-07:00</updated><title type='text'>Un "alien" en apuros</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKR5QroKdRI/AAAAAAAAAaw/BSkBm-BeVNE/s1600-h/contracciones-embarazada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234441994407408914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKR5QroKdRI/AAAAAAAAAaw/BSkBm-BeVNE/s400/contracciones-embarazada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Acudimos a la sección de radioterapia de la Ruber Internacional un viernes de septiembre cuya fecha exacta no recuerdo. Lo primero que nos impresionó fue la arquitectura de la clínica, con mármol en todos los mostradores, amplios pasillos, falsos techos completamente nuevos, y un olor a obra nueva que echaba para atrás. Bajamos al sótano menos dos. Ya estamos acostumbrados a eso. La radioterapia, la quimioterapia y otros tratamientos relacionados con el cáncer, suelen estar en los sótanos de las clínicas donde se ubican. Seguramente será por las potentes máquinas que se utilizan en radioterapia, sobre todo en la Ruber, pero cualquiera podría pensar también (y así nos lo insinuó una vez una paciente) que de lo que se trata es de llevarse a los pacientes de esos tratamientos a una zona más discreta del hospital. El pensamiento es libre, aunque yo prefiero quedarme con la explicación que nos dieron una vez, y es que las máquinas utilizadas deben estar en una zona más cerrada por la potencia de las radiaciones que emiten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica del mostrador de radiotarepia nos dice que si queremos hablar con el dr A..., el jefe del departamento, tenemos que esperar varias horas, ya que tiene unos pacientes que le van a ocupar buena parte de la mañana. O eso, o esperar al jueves siguiente, si es que queremos hablar con el. Ya que estamos ahí, decidimos esperar, por lo que tenemos bastante tiempo para caracolear por las instalaciones. Los pasillos están llenos de cuadros en los que se anuncia el famoso “Cyberknife”, el cibercuchillo, traducido al castellano, la máquina a la que se refería S... cuando decía que la íbamos a probar. Es exclusiva de la Ruber en España, y ya me he estado informando en Internet. Lo que hace esta máquina es dirigir un chorro de radiación, de una potencia mucho mayor que el convencional, y además concentrado en un haz de muy poco diámetro, contra el tumor que se vaya a tratar. Una de las innovaciones técnicas que contiene es que la máquina detecta mediante un programa informático la respiración del paciente y se adapta a ella, consiguiendo con ello que el haz de radiación resulte efectivo al cien por cien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esperar durante más de dos horas, nos recibe por fin el doctor A..., un médico más o menos joven, bastante más serio que S... o G..., que se ha saltado su hora de comida para atendernos. Revisa los informes con cuidado, nos somete a la batería de preguntas de rigor, nos dibuja de nuevo el famoso circulito con la familia de los sarcomas y el leiomiosarcoma dentro de el, como un granito, para que no nos quede ninguna duda, una vez más, de la rareza que supone tener un cáncer así. “Es que yo soy fashion hasta para eso –dice Pilar-. Un tumor exclusivo, como yo”. Le decimos que estamos deseando estrenar el famoso “Cyberknife”, del que S... nos ha dicho que es la bomba, y nos quita la ilusión de la cabeza diciéndonos, por un lado, que esa máquina no está indicada para el tipo de tumor que tiene (o tenía, más bien) Pilar, y por otro lado, que nuestra sociedad no lo cubre, y que cada sesión sale por unos doce mil euros. No le debe quedar ninguna duda, ante la cara que ponemos cuando nos dice el precio, porque rápidamente aclara “no obstante, la Ruber está negociando con las compañías, y es muy posible que cuando empiece Pilar las sesiones ya se haya llegado a un acuerdo, si es que estuviese indicado en su caso este tipo de tratamiento”. Creo que esa fue la primera, y más dolorosa ocasión, en que tomamos conciencia de que la salud, en definitiva, no supone más que un negocio para muchas compañías, y que cuanto más grave sea la enfermedad que uno tenga, más negocio se puede montar a su alrededor. No nos cabía en la cabeza por aquel entonces, ilusos de nosotros, que no hubiera nadie que cubriera la famosa maquinita. En Internet salen unas fotos preciosas de la presidenta de la Comunidad de Madrid en la inauguración de las “nuevas instalaciones” de la clínica Ruber, pero leyendo la letra pequeña se entera uno de que el cyberknife, precisamente, no lo cubre tampoco la Seguridad Social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que resignados a que no vamos a ver la famosa máquina más que en los cuadros que adornan los pasillos de la clínica, seguimos hablando con el doctor A... Nos dice que S... es muy optimista, que siete de cada diez tumores de ese tipo “recidivan” (se reproducen) si el paciente no se somete a sesiones de radioterapia, y que tres de cada diez se reproducen incluso con ella. “Es que S... siempre ha sido muy optimista”. Salimos de la consulta un poco mosqueados, con la sensación de ser unos pobretones y de que las cosas no son tan idílicas como nos las ha pintado el bueno de S.... El doctor A... nos ha dicho que nos hagamos un TAC de la zona pélvica para fijar los parámetros de las sesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana siguiente le hacen a Pilar el TAC, y después de verlo, el doctor A nos recibe de nuevo, al viernes siguiente, y nos dice que en principio le van a dar veinte sesiones de radioterapia y cuatro sesiones de braquiterapia. Ante esta nueva palabreja, y al ver que Pilar y yo nos miramos con cara de póker, nos explica que la braquiterapia consiste, en el caso de Pilar, en darle una sesión especial, con un cilindro especial que se introduce por la vagina, y que emite radiaciones, para asegurar que toda la zona se queda tratada. Empezamos el mismo lunes, y para ello tenemos que pedir hora a la chica del mostrador. Las sesiones se las darán a las ocho de la tarde, excepto la primera, en la que le tienen que colocar los marcadores, que se la darán el lunes por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes nos presentamos en la Ruber. Después de un rato en la sala de espera, sale una doctora y le dice a Pilar que entre por una de las dos puertas que dan a la sala, y que deje ropa y objetos metálicos en la taquilla. Le pregunto cuanto van a tardar, y me dice que, al ser la primera vez, se le va a ir más o menos una hora. Para esas fechas, a Pilar se le había distendido la cicatriz que le hizo G... cuando la operó en La Paloma. El estómago se le iba saliendo para afuera cada vez un poco más, hasta adoptar la forma de un balón de rugby, como si estuviera embarazada de un bebé bastante pequeño. Nos dio por llamarle al abultamiento “El alien”, y no le habíamos dado demasiada importancia al asunto hasta que Pilar se tumbó en la mesa de la radioterapia. “El alien” parecía tener vida propia, y se movía de un lado a otro mientras le daban la sesión. Al final, al parecer, encontró una postura bastante cómoda, gracias en parte a la enfermera que estuvo con ella casi en todo momento. Durante el tiempo en que Pilar permanece dentro, yo elucubro con el sentido de ls dos cabinas, hasta que me doy cuenta de que sirven para no perder tiempo. Poco antes de que acabe Pilar, llaman al siguiente paciente, que entra en la cabina que Pilar ha dejado libre. Una buena idea, no cabe duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar sale por fin, después de un buen rato. En el intermedio, la máquina se ha estropeado y ha tenido que venir un mecánico a arreglarla, dilatando más la espera. Pilar se queja de que la han puesto en una postura bastante forzada, y que le duelen todos los músculos. Le han hecho unos curiosos pinchazos, en el cruce de varias líneas azules que le han trazado en la piel. Los pinchazos delimitan la zona a radiar. Se encuentra bien, no tiene ningún síntoma, pero esa tarde se siente un poco revuelta, por la postura que ha tenido durante tanto tiempo, y supongo que un poco también por los nervios de la nueva situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como empezó esa nueva etapa, esa nueva batalla que estábamos librando contra el tumor. Poco a poco, porque como muy bien dice Maria del Mar Rodríguez, “Lamari”, la cantante de Chambao, que como todos sabéis también pasó por el calvario de la cirugía, la quimioterapia y todas esas cosillas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;poquito a poco entendiendo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;que no vale la pena andar por andar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;que es mejor caminá pa ir creciendo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-8457475773340920?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/8457475773340920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=8457475773340920' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/8457475773340920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/8457475773340920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/un-alien-en-apuros.html' title='Un &quot;alien&quot; en apuros'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKR5QroKdRI/AAAAAAAAAaw/BSkBm-BeVNE/s72-c/contracciones-embarazada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-4786483373531701445</id><published>2008-08-11T12:10:00.001-07:00</published><updated>2008-08-11T12:21:30.239-07:00</updated><title type='text'>La luz al final del túnel</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKCRKDER4-I/AAAAAAAAAao/zO3vQNyX0s0/s1600-h/quimioNTnueva.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233342368812491746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKCRKDER4-I/AAAAAAAAAao/zO3vQNyX0s0/s400/quimioNTnueva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Como uno de los síntomas más curiosos de la quimioterapia a la que sometieron el año pasado a Pilar, puedo destacar que el agua le “sabía a metal”, según sus propias palabras, o que algunos alimentos le sabían también metálicos. En un libro leí que era normal, así que nos quedamos los dos tan tranquilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se iba haciendo amiga de todos los que acudían a quimioterapia, se enteraba de casos, de tratamientos, de cosas que debía tomar y la podían ayudar a soportarlo mejor (aparte de los líquidos, que es una norma general), como zumos, frutos secos, etc. Cada martes llegaba a casa a eso de las cuatro, y lo primero que hacía era llamarme a Murcia para contarme que le había ido muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor S... nos había predispuesto a estar con la quimio unos doce ciclos, compuestos de dos sesiones cada uno, cada dos semanas, es decir, que nos íbamos a más allá de enero del año siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 23 de Junio me incorporo a mi nuevo trabajo en Madrid, y abandono para siempre una situación que para un amigo nuestro era la perfecta para una familia: separados durante los días laborables de la semana, y juntos durante el fin de semana. El mejor método, decía el, para soportar la convivencia. Recuerdo que Pilar y yo nos reíamos cuando decía eso, pero lo cierto es que a las tres semanas de estar aquí, notaba que se había esfumado una buena dosis de la independencia que tenía en Murcia entre semana, y a Pilar le ocurría lo mismo. Por supuesto que compensaba el hecho de estar con mi familia, y sobre todo los domingos por la tarde, cuando me hacía el hatillo y salía a coger el tren. Quitando esos momentos más o menos duros, lo cierto es que resultaba más tranquilo y mucho menos estresante trabajar en Murcia que en Madrid, una ciudad que se ha vuelto agresiva en muchos aspectos, entre los que se encuentra por supuesto el trabajo diario. A veces recuerdo lo que me dijo una vez en Murcia una empleada de un banco: “A Murcia viene uno llorando y se va llorando”. Nunca una frase ha definido con tanta exactitud la sensación que mantuve durante los cuatro años que permanecí allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que las sesiones de quimio siguieron durante el verano, con una pausa que nos proporcionó el doctor S..., durante una semana, para que nos fuéramos de vacaciones. S... nos habla bastante de muchos colegas suyos, que piensan que la quimio debe administrarse con una precisión milimétrica, tanto en lo que se refiere a las dosis como en lo referente a los días que tienen que pasar entre sesión y sesión. “Vosotros no sois relojes –le decía a Pilar-, y no ocurre nada por bajar un poco la sesión en un determinado ciclo, o esperar un par de días, o incluso más, para suministrarla”. Así que nos fuimos, a finales de Julio, una semanita al sur de Francia, a Carcasona, Toulouse, y alrededores. Pilar aguantó la tourné como una campeona, y lo único que le ocurría era que se cansaba un poco, pero muy poco antes que todos los demás. Lo pasamos de vicio, y ni siquiera nos acordamos ni de S..., ni del taxotere ni, mucho menos, del puñetero leiomiosarcoma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquello me pareció muy buena señal. La idea era darse una tanda más, al martes siguiente de regresar de vacaciones, y después hacerse un TAC para seguimiento, para retomar las sesiones en septiembre. Recuerdo que en alguna ocasión, al verla tan campante y tan alegre, le comenté la posibilidad de que ya se hubiera recuperado del todo, y ella me miraba con unos ojillos ilusionados para decirme “no eches las campanas al vuelo”. El caso es que pasó la sesión del martes, llevamos los análisis a S..., que eran correctos, y este extendió el volante para el TAC. Se lo hizo a la semana siguiente, y cuando se lo llevamos a S..., este lo miró, lo remiró, le dio la vuelta, lo levantó, lo bajó, y al final, después de que a nosotros estaba a punto de darnos un infarto, dijo una frase que pasará a la historia de la familia: “Pilaritaaaaa, no tienes nada”. Y repitió otra vez, por si acaso no le habíamos escuchado con la suficiente claridad. “No tienes nada. Estás limpia”. No nos lo podíamos creer. El leiomiosarcoma había desaparecido del todo, o lo poco que quedaba de el, porque siempre he sospechado que gracias a la magnífica operación que había hecho G..., y así nos lo confirmó después S..., del leiomiosarcoma había quedado bien poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que habíamos acabado por el momento con las sesiones de quimioterapia. Habíamos contado con que íbamos a estar hasta después de navidades, y el bueno de S... nos dio una de las mayores alegrías que habíamos recibido no ya en los últimos meses, sino en toda nuestra vida. “Hay que ser previsores”, nos dijo después de las manifestaciones de alegría. “Me voy a estudiar el caso por si resultaran recomendables unas cuantas sesiones de radioterapia, y la próxima semana os veo otra vez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así acabó una de las consultas más felices que hemos tenido con el bueno de S... Le dimos la noticia a todo el mundo, y aquel domingo, o un par de domingos más tarde, no lo recuerdo bien, invitamos a toda la familia a comer para celebrar la buena noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana volvimos a la consulta de S... nos cogió las manos, le dio un beso a Pilar, y le dijo la que se había convertido en su nueva coletilla: “Pilaritaaaa...Que bien te veo, bonita”. Nos dijo que sí, que se quedaba más tranquilo si a Pilar le hacían unas cuantas sesiones de radioterapia, que la radioterapia era como una especie de caballo de Atila, que por donde pasa no vuelve a crecer nada, y nos dijo además que se las iban a hacer en el Ruber Internacional, que el conocía al jefe de sección, y que además, “así pruebas la máquina nueva que se han comprado, que es una auténtica maravilla”. S... nos explicó que la radioterapia no suele provocar síntomas, a menos que se tenga que dar en zonas cercanas al intestino, que es cuando puede provocar en algunos pacientes diarreas o vómitos, pero en el caso de Pilar, como se trataba de la zona abdominal en su parte baja, no se iba a ver afectada la zona intestinal, por lo que no era probable que sufriera nada. Nos explicó también que la radioterapia se establece mediante una dosis, que se divide en tantas sesiones como sean necesarias hasta alcanzar la dosis prescrita. Que las sesiones duraban pocos minutos, y que eran diarias. Y poco más. S... se despidió de nosotros, nos dio un volante para la Clínica Ruber, volvió a darle otro entrañable beso a Pilar (S...puede ser muy duro cuando habla de su especialidad o de sus colegas, y muy humano cuando habla de sus pacientes) y adiós, muy buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día que fuimos a la Ruber Internacional era un viernes por la mañana, y hacía bastante frío. Estábamos ya bastante metidos en septiembre. Al llegar al parking, el vigilante de seguridad vino hacia nosotros. Al parecer, los vehículos particulares no deben dejar los coches en el parking, que es de superficie y no tiene ni máquina de tickets ni nada que se le parezca. El hombre creo que venía dispuesto a que diéramos media vuelta, pero al ver a Pilar, con su pañuelito en la cabeza y su carita de ángel, y a mi, que le dije de una forma entrañable “vamos a radioterapia”, se conoce que al hombre, que es cubano y muy buena persona, le dio algo de pena y nos dejó entrar. Después, durante la rutina diaria de la radioterapia, este buen hombre me dejaba pasar aunque no hubiera sitio, obligándome a veces a hacer verdaderas piruetas circenses con el coche para dejar paso a quien pudiera venir por detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos así por primera vez en el recinto de la famosa clínica Ruber Internacional. Pero esa, amigos, es otra entrada.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-4786483373531701445?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/4786483373531701445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=4786483373531701445' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/4786483373531701445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/4786483373531701445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/la-luz-al-final-del-tnel.html' title='La luz al final del túnel'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SKCRKDER4-I/AAAAAAAAAao/zO3vQNyX0s0/s72-c/quimioNTnueva.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-733623521086793968</id><published>2008-08-07T11:55:00.000-07:00</published><updated>2008-08-07T11:59:19.212-07:00</updated><title type='text'>Un pequeño inciso filosófico</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtF2IUQAVI/AAAAAAAAAaQ/4jsuBSaHAdc/s1600-h/filosofia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231852188368634194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtF2IUQAVI/AAAAAAAAAaQ/4jsuBSaHAdc/s400/filosofia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Cuando comenzamos con la rutina de la quimioterapia, me dediqué más plenamente a mi trabajo en Murcia. Rápidamente montamos un operativo que funcionó a la perfección desde el primer día. Su padre llevaba a Pilar los martes por la mañana, y mi hermana la recogía al terminar, para llevarla de regreso a casa, a eso de las cuatro de la tarde. A la semana siguiente, la del análisis y consulta, yo regresaba de Murcia los jueves por la tarde para visitar juntos al oncólogo. El caso es que solamente faltaba al trabajo los viernes por la mañana cada quince días, lo que por otro lado suponía estar durante más tiempo alejado de la familia. Pilar tenía cada vez menos molestias después de las sesiones, y llegó un momento en que ni siquiera el cuarto día, el más fatídico, sentía molestia alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el tiempo que pasé en Murcia hasta finales de Junio, en que gracias a una eficaz y admirable gestión de mi empresa fui trasladado a Madrid, hablaba con mis compañeros de trabajo y con otras muchas personas sobre el asunto, que ya era público, y me quedé sorprendido de la gran incidencia que el cáncer tiene sobre la vida de muchas personas. No había prácticamente nadie que no conociera a alguien que tuvo un tumor parecido, o un cáncer de mama, o cualquier otro tipo de manifestación de la enfermedad. Achaqué esa especie de riada de enfermos de cáncer a mi más alta sensibilidad sobre el tema después de que le ocurriera a Pilar. Suele ocurrir. Hay un refrán que dice “nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”. Hasta entonces, ningún miembro de mi familia había sufrido la enfermedad, y simplemente, me parecía algo muy lejano. En estos momentos, escuchaba con auténtica pasión los casos que me contaban. Recuerdo que la mayoría de las personas con las que hablé en aquel momento me relataban historias en las que el paciente se había recuperado por completo después de una operación, unas cuantas sesiones de quimio y alguna que otra de radio. Todos coincidían, sobre todo los jóvenes, pero también alguna que otra persona mayor, en que hoy en día se han conseguido grandes avances en el terreno del cáncer, y sobre todo en lo que se refiere a la quimioterapia y la atenuación de sus efectos secundarios, que al parecer antes eran terribles. Todos trataban de animarme, y desde luego lo conseguían. Recordaba, y lo que es más extraño, recuerdo todavía, cada frase, cada recuerdo, cada anécdota que me contaban los que me hablaban del tema. Precisamente en aquella época, a uno de los compañeros que trabajaban conmigo, D..., le tuvieron que dar unas cuantas sesiones de quimio porque le salió un pequeño bulto maligno en la ingle. Cada vez que me veía me preguntaba por Pilar. “¿Ya se le ha caído el pelo?”. “Si, si, ya estamos en ello”, le contestaba yo. Con respecto al pelo de Pilar, y a modo de inciso, comentaros que, cuando se le empezó a caer, a grandes mechones, mi hijo Sergio y yo jugábamos, con su consentimiento, a ver quien le arrancaba el mechón más grande. Hasta ese punto le importaba a la puñetera Pilar que se le cayera el pelo, para que os hagáis una idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis noches en Murcia, prácticamente de insomnio, las llenaba leyendo todo tipo de artículos y libros sobre cáncer. Había abandonado la costumbre de teclear en el Google “leiomiosarcoma”, entre otras razones porque lo que leía no resultaba casi nunca alentador, y sobre todo porque, cuando se lo dije al oncólogo, me dijo que no era buena idea buscar en Internet, que era mejor leer libros o artículos que tratasen el tema de una forma menos aséptica que los artículos que se cuelgan en Internet, muchas veces demasiado técnicos y más destinados a médicos que a pacientes. El libro que más me marcó, sin ninguna duda, fue uno que escribió Javier Mahillo, “Vivir con cáncer”, que estaba escrito de modo muy ameno, muy humano, tipo memorias, y reflejaba lo que había vivido en su enfermedad desde el principio. Recuerdo que lo leí prácticamente de un tirón, porque me encantaba la forma en que estaba escrito. El libro finalizaba diciendo, como epílogo, que Javier Mahillo, un profesor de filosofía pamplonés afincado en Mallorca, casado y con cuatro hijos pequeños, que había participado, incluso durante su larga enfermedad, en varios programas y debates de televisión (“Crónicas marcianas”, entre otros), seguía recibiendo tratamiento y luchando por salir adelante en su enfermedad. Recuerdo que me impresionó mucho del libro el fuerte carácter religioso de Javier y sus convicciones en ese sentido. El caso es que ya lo había metido en la bolsa “de los viernes” para llevárselo a Pilar, cuando se me ocurrió, ese mismo viernes, meterme en Internet para enterarme de algo más sobre Javier Mahillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Internet descubrí, como un mazazo, que Javier Mahillo había muerto en Diciembre de 2001, a causa del cáncer que había sufrido. No me pareció tan buena idea que Pilar leyera el libro para enterarse después que Javier había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más me impresionaron de la entrevista que le habían hecho antes de su muerte, era su resignación ante el hecho, su tremenda fortaleza y una vitalidad que le había permitido, dos semanas antes del fatal desenlace, conceder una entrevista digna de pasar a los anales, y que os invito a leer en la dirección&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.fluvium.org/textos/dolor/dol07.htm"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;http://www.fluvium.org/textos/dolor/dol07.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las cosas en las que me dio por pensar al leer la entrevista, y ver a Javier tan convencido de la existencia de la otra vida, fue que, en cierto modo, los que no tienen dudas en ese sentido son más felices, ya que afrontan la muerte como un estado intermedio. Es posible que los que tenemos un mar de dudas, como es el caso de Pilar y mío, nos aferremos más a este mundo, pensando que, posiblemente, lo que haya más allá sea solo oscuridad, o por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las preguntas que le hace el entrevistador se refería a si no le gustaría pedirle A Dios unos cuantos añitos más en la Tierra, teniendo en cuenta sobre todo sus circunstancias familiares y sus aficiones, a lo que Javier Mahillo responde que estaba resignado a la voluntad de Dios. En este sentido, también he pensado muchas veces que a Dios, si es que existe, hay que hacerle currar, no resignarse a su voluntad. He hablado hace poco con un compañero, gran creyente, y su idea es similar a la mía. Me comentó que, en una ocasión, un sacerdote amigo suyo le dijo que “A Dios hay que exigirle que nos ayude, que para eso está. Hay que darle el coñazo, hacer que vuelva la vista hacia lo que nos rodea, hacia la familia que dejamos, etc, para que nos eche una mano”. Yo me quedaría desde luego con esa idea si fuera creyente a rajatabla, pero tampoco eso lo tenemos nada claro. Ni que decir tiene que en esa época me metí un par de veces en una iglesia a rezar, por si acaso, pero las dudas las sigo teniendo, y eso no hay quien me lo quite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo sinceramente que lo que realmente puede curar en un caso como este es la fe. Pero la fe, a secas. No la fe cristiana, ni la fe en sanadores, ni la fe en medicamentos o bebedizos milagrosos, sino la fe en la propia curación. Otro compañero se curó un cáncer de próstata bastante avanzado a base de grandes cantidades de vitamina C. El oncólogo nos contó el caso de una paciente que se había curado bebiendo limaduras de hierro que al parecer le había recetado un curandero. No creo que ninguno de estos métodos cure por sí solo, pero sí creo que cure la fe que tiene el paciente en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la fe en la propia curación lo que nos puede acabar curando, independientemente de las creencias de cada uno. Pilar y yo podemos dudar en muchos aspectos religiosos y filosóficos, pero tenemos una fe inquebrantable en la curación, ya sea por el amor a la vida que tenemos, por el motor que indudablemente supone nuestro hijo Sergio, o simplemente porque Si hay otras personas que se han curado, también nosotros podemos. Hemos elegido el camino de la medicina tradicional, con sus operaciones quirúrgicas, sus sesiones de quimioterapia, de radioterapia y de lo que venga, porque de momento nos está funcionando bastante bien, y no indagamos de momento sobre soluciones milagrosas que no estén avaladas por un elevado porcentaje de curaciones. Por ahora tiramos tiramos de lo que hay y de nuestra inquebrantable fe en la curación, que se tambalea a veces en los momentos duros, pero que vuelve siempre, como un vendaval, ante la mirada o la sonrisa de Sergio, de nuestros parientes o de nuestros amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que en esta entrada me he ido un poco por la tangente, pero me apetecía contaros las impresiones que tenía en aquellos momentos en los que, finalmente, parecía empezar a verse la luz al final del túnel.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-733623521086793968?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/733623521086793968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=733623521086793968' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/733623521086793968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/733623521086793968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/un-pequeo-inciso-filosfico.html' title='Un pequeño inciso filosófico'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJtF2IUQAVI/AAAAAAAAAaQ/4jsuBSaHAdc/s72-c/filosofia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-3206342513370134570</id><published>2008-08-04T12:43:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.070-08:00</updated><title type='text'>Quimio, sweet quimio</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJddVAXjVdI/AAAAAAAAAaI/kUfFRusFuag/s1600-h/DSCN1144.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230752107671541202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJddVAXjVdI/AAAAAAAAAaI/kUfFRusFuag/s400/DSCN1144.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El mismo jueves 19 de Abril por la tarde volvimos a visitar al doctor S..., después de los análisis y de un par de días de lágrimas y suspiros varios. La segunda visita, como suele suceder con casi todo, no resultó ni mucho menos tan trágica como la primera. Más o menos sabíamos ya a lo que nos estábamos enfrentado, y S..., en su infinita bondad, nos dulcificó bastante el asunto diciéndonos que la quimioterapia no es hoy ni mucho menos lo que era hace tan solo seis o siete años, que va evolucionando día tras día, y que los efectos secundarios no son los de antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de revisar los análisis, y de haber estudiado en profundidad y de una forma personalizada el caso de Pilar en particular, y sus posibles consecuencias para esa uretra que no terminaba de ponerse en su sitio, S... se decidió por un tratamiento, a realizar cada quince días en el hospital de día de la Clínica Moncloa, consistente en la administración de 8 mgr de Zofrán, seguidos de otros 8 mgr de Fortecortín, como aperitivo. De plato principal, 65 mgr de Taxotere, y de segundo plato, 2500 mgr de Gemcitabina. Como postre, para subir sobre todo un poco el hematocrito, que lo tenía algo bajo, Venofer en vena, hierro puro para la sangre. Una duración total de unas seis horas entre unas cosas y otras. S... nos dice que con este tratamiento existen unas posibilidades de curación de más del noventa por ciento, siempre, claro está, que Pilar lo tolere bien. El procedimiento es sencillo: la secretaria del doctor S... envía un fax a la Clínica Moncloa para que preparen el tratamiento, y para el martes 24 de Abril, la fecha indicada, estará todo a punto. Después, S... nos entrega todo un catálogo de posibilidades de efectos secundarios y su tratamiento, si es que se producen. La lista parece un vademécum de medicina en su integridad: diarreas, estreñimientos, vómitos, fiebre, llagas en la boca, molestias oculares, ansiedad, taquicardias. S... intenta tranquilizarnos, y nos dice que no se suelen producir nunca estas cosas, y sobre todo nunca todas a la vez, pero que es su obligación entregar el papel, por si acaso. También nos dice que es casi seguro que Pilar perderá el pelo en su totalidad después de la segunda o la tercera sesión, y que la forma de perderlo será muy aparatosa, con grandes mechones desprendidos de forma irregular durante la noche. Lo mejor que se puede hacer, nos aconseja, es cortarlo del todo en cuanto se empiece a caer. La verdad es que a Pilar lo que menos le importa es lo del pelo. Le trae completamente al pairo, vaya. La mujer tiene el santo cuajo de meterse en el Corte Inglés nada más terminar la consulta, para comprarse toda una colección de pañuelos de diferentes colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes 24 de Abril nos presentamos a la primera sesión de quimio, a primera hora de la mañana. Ni que decir tiene que Pilar está bastante más tranquila que yo. El hospital de día de la Clínica Moncloa para tratamientos de quimioterapia es una gran sala llena de sillones, bastante cómodos, en los que se sientan los enfermos a tratar para recibir sus dosis. Las enfermeras tienen cara de estar curtidas en cien batallas, y acogen a Pilar con gran afecto y cariño desde el primer momento. Al principio me quedo con ella, pero después, viendo que los demás pacientes no tienen a ningún acompañante al lado, me salgo, con la intención de entrar más o menos cada hora. He decidido quedarme con Pilar en esta primera sesión, más que nada por el asunto de la incertidumbre, pero viendo lo tranquila que está, estoy seguro de que en la siguiente me envía a Murcia sin ninguna compasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato vuelvo a sentarme un rato con ella y a dejarle las revistas que me ha pedido que le comprara. Uno de los pacientes está comiéndose tranquilamente un sándwich de jamón, y Pilar me dice que me acerque a traerle algo, que también tiene hambre. Buena señal. De momento está aguantando la quimioterapia como si de una droga para animarse se tratara. Las enfermeras ya la han informado de los dañinos efectos del sol (deja manchas que no se van nunca) y de la necesidad de colocarse una crema protectora, de la cantidad de líquido que tiene que beber, y de lo asquerosos que le van a resultar los olores de los alimentos después de un par de días. Mi hermano me aconseja que los primeros días después del tratamiento no le hagamos sus platos preferidos, ya que es muy posible que les coja manía por el olor. Nada de esto parece tener sentido en estos momentos. Pilar está tranquila, eufórica, y ya se ha hecho íntima amiga de unos cuantos pacientes, dos mujeres y un hombre, que están sentados a su lado. Una de las mujeres lleva un portacad, y le cuenta a Pilar sus ventajas. Evita el pinchazo en unas venas que al parecer se van endureciendo con la quimioterapia, es más cómodo y reparte mejor la quimio... En fin, que parece la panacea. La otra mujer me dice que cuanto debo de querer a mi mujer, si me presento a verla cada veinte minutos, y le digo que, si no voy a verla, me mata, provocando la risa de las mujeres. Buen rollito, vaya. A eso de las cuatro, desenchufan a Pilar el último cartucho, envuelto en papel albal por su calidad de fotosensible (los medicamentos de quimioterapia son sensibles a la luz), y le meten el último chute, el Venofer, para subirle el hematocrito. No sé si será una neura mía, que con toda seguridad lo es, pero me parece que los labios de Pilar se van poniendo cada vez más rojos a medida que recibe el líquido. Después, una ampolla para limpiar las venas, y a casa. Ni que decir tiene que los pacientes se pueden levantar cuando quieran para ir al baño, para colocarse mejor delante de la televisión... Nos imaginábamos la quimioterapia poco menos que como una diálisis, y esta primera sesión ha servido para darnos cuenta de que no es así, de que es bastante más suave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes días los pasa Pilar esperando acontecimientos. El mismo martes por la tarde me voy a Murcia después de dejarla en casa. La llamo el miércoles, y todo va bien. La llamo el jueves, y lo mismo. Es el viernes, y parte del sábado, cuando le pega un bajón en el que no puede ni con su alma, y se tiene que acostar, pero el mismo domingo comienza a recuperarse otra vez. El martes toca análisis (una semana después de la sesión), el jueves otra vez consulta, y así cada quince días. Estamos empezando a meternos en la rutina de la quimioterapia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-3206342513370134570?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/3206342513370134570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=3206342513370134570' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/3206342513370134570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/3206342513370134570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/08/quimio-sweet-quimio.html' title='Quimio, sweet quimio'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SJddVAXjVdI/AAAAAAAAAaI/kUfFRusFuag/s72-c/DSCN1144.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-8008170319390777721</id><published>2008-07-25T00:56:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.216-08:00</updated><title type='text'>El chiste del legionario</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SImHxGbuY_I/AAAAAAAAAaA/EbvMhRsn9dU/s1600-h/1064530.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226858120150410226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SImHxGbuY_I/AAAAAAAAAaA/EbvMhRsn9dU/s400/1064530.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Existe un chiste, bastante antiguo, en el que dos capitanes de la Legión reciben la noticia de que ha fallecido la madre de uno de sus soldados. “Vaya mala noticia –comenta uno de ellos-. ¿Y a quien le encargamos que se la diga al soldado Pérez?”. “Al cabo Bermejo –contesta el otro-. Es el más indicado. Es humano, discreto, sensible...Sin ninguna duda, es la persona más indicada para darle la noticia al pobre soldado Pérez”. Así pues, el cabo Bermejo reúne a la tropa en el patio del cuartel, y con su potente voz de legionario curtido en cien batallas, grita: “A ver. Todos los que tengan madre, que den un paso al frente”. El soldado Pérez, que lógicamente no sabe nada, se adelanta junto con unos cuantos compañeros. El cabo Bermejo se acerca a el, le pega un empujón en el pecho y le dice “pero tú, ¿a dónde vaaaaaaaassss?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa bastante parecida sucedió aquel martes 17 de Abril de 2007, día de infausto recuerdo donde los haya. Volví de Murcia al mediodía, y me encontré con Pilar muy mejorada, con el apetito completamente recuperado y muy buen color. Atrás habían quedado los días de fiebre, sudor y palidez. Fuimos a ver al bueno de G... a la Paloma, y se alegró de que la recuperación se estuviera desarrollando de una forma tan completa. Al terminar la consulta, nos dijo: “bueno, muy bien, pues ahora os acercais a ver a mi amigo, el doctor S...”. Yo pensaba que la idea era que nos acompañara, pero G.... tenía la consulta tan llena de gente, que resultó imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consulta de S.... está en el sótano de la clínica de la Paloma. Esto debe de ser casi normal cuando se trata de una enfermedad tan terrible como el cáncer. Hemos comprobado que la quimio, la radio o las consultas de los oncólogos suelen estar en zonas más o menos alejadas del gran público de las clínicas en las que se encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le damos los datos a la enfermera, María, una chica rubia de pelo corto, que ahora nos vacila todo lo que le apetece cuando nos encontramos (y nosotros a ella, que todo hay que decirlo), y esperamos nuestro turno. Milagrosamente, Pilar no se fija en el cartelito de “oncología” que figura en una de las esquinas de la sala de espera en la que estamos. El pasillo es blanco, más bien cutre comparado con el resto de la clínica. Poco concurrido, a diferencia también del que alberga la consulta de G... Cuando María nos da paso, el corazón comienza a latirme desbocado. El doctor S... es un hombre mayor, de pelo blanco peinado hacia atrás y aspecto muy solemne. Nos da la mano y nos pide, sin más, todas las pruebas que le han hecho a Pilar, entre las que se encuentran los tacs y las ecografías. Sin decir una sola palabra, examina cuidadosamente, durante más de diez minutos, todo lo que le ponemos por delante. Coloca en la pantalla de luz los tacs, se lee todos los informes... Un trabajo minucioso. Cuando acaba, suelta de repente una frase para la historia, con su potente voz, parecida a la del cabo Bermejo cuando le dijo “pero tu, ¿a dónde vaaaas?” al soldado Pérez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te tenemos que poner quimio, bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé donde meterme. Casi no me atrevo ni a mirar a Pilar para ver su reacción ante una bombarda como esa. Cuando me sobrepongo y escucho que ella dice “ah, vale” sonriendo, me quedo más tranquilo. Está tranquila, como sin entender muy bien lo que está ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por enésima vez, S... dibuja el famoso circulito que representa la familia de los sarcomas, y la lentejilla dentro de el que representa al puñetero leiomiosarcoma. Nos explica que es muscular, que no tiene nada que ver con ningún órgano, que crece muy deprisa pero que no suele extenderse, lo cual es positivo. Que si crece encapsulado es de sencilla operación, como puede ser el caso, y que nos va a someter a sesiones de quimioterapia cada dos semanas. No hay que perder tiempo, así que para el mismo jueves encarga unos análisis de sangre, y nos dice que compremos un envase para análisis de orina de un litro (ni siquiera sabíamos que existían tan grandes) para analizar la orina desde ya hasta el jueves. Se despide de nosotros con una sonrisa, que compartimos Pilar y yo, y nos dice, por primera vez, y no única, su famosa coletilla: “vamos a por el”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no podría ser de otro modo, Pilar sale, y al encontrarse con su padre, que nos había acompañado, se derrumba y empieza a llorar, al tiempo que le dice que le han prescrito sesiones de quimioterapia. Mi suegro parece desmoronarse también, y a continuación, yo, para no ser menos. Cuando sale María, la pizpireta María, y se encuentra con el cuadro, se acerca a Pilar, la anima y le dice que no pasa nada, que hoy en día el cáncer está muy superado, y tal y tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trayecto a casa lo hacemos en silencio. Pilar está tranquila, pero seguro que piensa en el inminente encuentro con su madre. Cuando este se produce, y le cuenta lo que hay, empiezan otra vez a llorar las dos. Cuesta más trabajo dar la noticia a los padres que asumirla nosotros. Y es lógico. Para mis padres y los de Pilar, de otra generación, la palabra cáncer supone poco menos que una sentencia, ya que no son conscientes de lo mucho que se ha avanzado, y se sigue avanzando día a día, en su tratamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llamo a mis padres para darles la noticia, y me desmorono al comprobar lo triste que se queda mi madre. Después coge el teléfono mi padre, también llorando, y vuelvo a llorar...En fin, que en menos de dos días hemos perdido Pilar y yo aproximadamente dos litros de agua entre lágrimas y suspiros. Me parece mentira que cueste tanto controlar los sentimientos ante una noticia que yo conocía desde hacía más de un mes, pero debe ser lógico. Los sentimientos de cada uno dependen en gran medida de lo que reflejen los que nos rodean, y en este caso, como nadie sabía nada, todo el mundo estaba tranquilo, y yo con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves, cuando vamos para que Pilar se haga el análisis de sangre, paseamos por la zona a la espera de los resultados, y Pilar me dice que llame a J..., mi amigo, para darle la noticia. “¿Ahora?”, pregunto, y me vuelvo a derrumbar, pero esta vez con el agravante de que estoy delante de Pilar, y lo último que quiero que ocurra es que me vea llorar. Ella se sorprende de mi reacción. Creo que debía ser la primera vez que me veía llorar, y me dice, tranquila y con una entereza que después ha demostrado a todo lo largo del proceso: “a ver si va a resultar que voy a tener que ser yo la que os anime a vosotros. A ver si va a resultar que soy la más fuerte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hubiera gustado responderle en ese momento “¿es que tienes alguna duda de que tu eres la más fuerte de todos nosotros?”, pero los gimoteos, los mocos y las lágrimas no me dejan articular palabra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-8008170319390777721?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/8008170319390777721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=8008170319390777721' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/8008170319390777721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/8008170319390777721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/el-chiste-del-legionario.html' title='El chiste del legionario'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SImHxGbuY_I/AAAAAAAAAaA/EbvMhRsn9dU/s72-c/1064530.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-238858678319948288</id><published>2008-07-21T14:50:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.234-08:00</updated><title type='text'>El fantasma del doble J</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SIUHAfmsRxI/AAAAAAAAAZ4/aUt9zk6g-mM/s1600-h/19115.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225590647698507538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SIUHAfmsRxI/AAAAAAAAAZ4/aUt9zk6g-mM/s400/19115.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El lunes 9 de Abril de 2007 todo vuelve a la normalidad. Finaliza la Semana Santa para casi toda España menos para Murcia (es una suerte. Llevo varios años disfrutando de los dos días suplementarios de vacaciones que se otorgan debido a la festividad del Bando de la Huerta, que se celebra en Murcia después de la Semana Santa), los médicos vuelven a sus consultas y los visitantes a visitar a sus familiares enfermos, que para eso están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces pienso que las series televisivas que hablan de médicos están mal enfocadas. Personajes como House, el mítico y anticuado Marcus Welby, todos los doctores de Hospital Central, la reptilesca protagonista de “Anatomía de Grey” (¿no os parece que siempre sale con cara de lagarto, como de asco?), que tantas vocaciones han causado a lo largo de la historia de la televisión, acaban cansando, y creo que es por una razón: las series no deberían contar la historia de los médicos, sino la de sus pacientes, y me explico: todos conocemos de sobra las paranoias de House, sus extrañas relaciones con su jefa y con sus subordinados, sus miedos, sus fobias, sus manías, pero desconocemos absolutamente los sentimientos de los pacientes a los que trata en cada capítulo. Los pacientes son tratados en estas series como meros vehículos para el lucimiento de las habilidades de los protagonistas. Creo que alguien se forraría si mostrara a los pacientes como personas, como los protagonistas de la película, que es lo que son en el fondo. O al menos para mi lo era Pilar, por encima de cualquier otra consideración, aquel lunes en el que el bueno de G... regresó al mundo de los vivos y se la llevó para hacerle una radiografía, al objeto de comprobar si el tubo doble J era el causante de la infección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que, para aquel entonces, Pilar ya estaba casi perfectamente. Es otra de las cosas que nos sucedían en aquella época. Ante la presencia de G..., Pilar siempre se encontraba mejor que cuando no estaba delante el doctor, como una especie de jugarreta del destino, que hacía que mejorara, movida tal vez, inconscientemente, por el respeto a las batas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que le hacen la radiografía... y el amigo doble J no se ve. Ni bien, ni mal, ni desplazado, ni en su sitio. Simplemente, no está, y punto. G... habla con el urólogo, viene a vernos a la habitación, y ligeramente cortado, nos dice que lo siente mucho, pero que el urólogo jamás colocó el doble J en la uretra de Pilar. Tócate los huevos. Al parecer, la vio tan inflamada por la presión a la que la estaba sometiendo el peloto que le quitó G..., que no se atrevió, y cuando G... retiró el peloto, la uretra volvió a la normalidad. Cosas que pasan. Por la cabeza se me pasa la peregrina idea de salir corriendo de allí, pero después comprendo la urgencia con la que se desarrolló la operación, y que se diera ese pequeño fallo. El caso es que estábamos convencidos de que la infección, que ya no existe, se debía al doble J, y resultó ser que no era así, ya que el doble J, simplemente, no existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes, mientras desayuno, G... entra en la cafetería, y me confirma el diagnóstico de leiomiosarcoma para el bulto que extrajo a Pilar. Como le extrañaba lo que había dicho Ch..., había querido asegurarse, y de ahí la tardanza en el análisis y posterior informe. Se confirma pues que se trataba de un cáncer maligno, pero también me dice que el lo quitó prácticamente en su totalidad, y que es muy posible, por no decir casi seguro, que no quede nada en el interior de Pilar. Como siempre, el bueno de G... trataba de abrir una puerta a la esperanza. Me habla por primera vez del doctor S..., el oncólogo que pasa consulta en la Paloma, y me dice que es toda una eminencia en la materia. Se muestra extrañado de que Pilar siga manchando, y me dice que el miércoles va a hacerle otra limpieza de bajos. Esa misma tarde vuelvo a Murcia, a trabajar miércoles, jueves y viernes. Aprovecho para confirmarle a JLM el diagnóstico definitivo, para que se vaya moviendo para mi traslado a Madrid, y el mismo viernes regreso de nuevo a la capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes por la tarde, Pilar se encuentra perfectamente. Ha venido a visitarla una prima suya, y entre las dos están intentando desentrañar el misterio de una extraña faja que una enfermera le ha traído a Pilar para que se la ponga. Es de color marrón, viene envuelta en plástico, tiene agujeros por todas partes, y unas instrucciones de uso parecidas a las de un lavaplatos de última generación. Recuerdo a Pilar sentada al borde de la cama, con un brazo metido por uno de los agujeros, y sin saber que hacer con los otros tres. Recuerdo a la prima, con las gafas puestas, intentando comprender el batiburrillo que tenía delante, y recuerdo, sobre todo, el papel que había firmado Pilar, que estaba ahí, en la mesilla, esperando a que lo recogiera la enfermera. Cuando me da por leer el papel, le pregunto a Pilar “¿pero es que tú te llamas Dolores Peña?”. Me mira con cara de jueves, con la faja a medio poner, y me dice. “Anda, pues no. Es que la enfermera me ha enseñado esa firma, y como se parece tanto a la mía, no he caído”. Miro la firma, y desde luego se parece a la de Pilar como un huevo a una castaña. Corro al control, y le informo del error, más que nada porque me imagino a la pobre Dolores esperando su faja. La enfermera, una chica joven, viene y nos dice que se ha equivocado, que se trata de una faja para una liposucción, que perdonemos, que es nueva, que patatín, que patatán, y cuando viene la enfermera jefe se descojona de la risa, como todos nosotros. “¿Pero tú no te dabas cuenta de que la faja te quedaba como una tienda de camping?”, le pregunta la enfermera jefe a Pilar. Pilar no podía responder de la risa que le entró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que el sábado le dan el alta a la buena de Pilar, y quedamos con G... en que el martes siguiente pasamos consulta y que después la verá el doctor S..., un internista amigo suyo. Al despedirnos de las enfermeras, Pilar les dice que el martes la va a ver también S...Las enfermeras saben perfectamente que S... es el oncólogo de la Paloma, pero son tan discretas que no dicen nada. Unicamente L..., la enfermera jefe de la mañana, me mira con cierta preocupación. En un aparte, G... me dice que ya ha hablado con S... para que sea discreto y para que envuelva en azúcar la noticia que le tiene que dar a Pilar, y que no me preocupe, que S es un médico muy humano y muy profesional, y que sabrá enfocarle el tema a Pilar perfectamente. Así que no me preocupo, y mientras vuelvo a Murcia, el domingo por la noche, le cuento a mi buen amigo J... toda la película. Me escucha sin decir ni esta boca es mía, por lo que intuyo que L..., su mujer, está escuchando la conversación. No existe peligro de que Pilar se entere, ya que faltan solo dos días para que se lo diga el oncólogo, y no es probable que vea a L... el lunes. Pilar es clarividente, pero solo si te mira a la cara, y L... es incapaz de disimular en vivo, pero sí por teléfono, así que intuyo que mi trabajoso voto de silencio está llegando a su fin.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-238858678319948288?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/238858678319948288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=238858678319948288' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/238858678319948288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/238858678319948288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/el-fantasma-del-doble-j.html' title='El fantasma del doble J'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SIUHAfmsRxI/AAAAAAAAAZ4/aUt9zk6g-mM/s72-c/19115.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-1277752403759461778</id><published>2008-07-17T13:35:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.286-08:00</updated><title type='text'>Homenaje al cine español</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SH-uBguZhCI/AAAAAAAAAZw/RYEmdpGf99k/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224085433760711714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SH-uBguZhCI/AAAAAAAAAZw/RYEmdpGf99k/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Todo el mundo, incluidos familiares y amigos, desaparecen de repente de Madrid, en esa Semana Santa del 2007, caracterizada, como todas las Semanas Santas, por infernales desplazamientos de carretera para disfrutar de apenas cuatro días de descanso. Nosotros ni nos planteamos siquiera que nos den el alta antes de que finalice la semana. G..., que es el único que controla tan preciado papelito, ha desaparecido también, engullido sin duda por la presión vacacional, y ha dejado en su lugar a su ayudante, un cirujano joven que tiene la misma forma de cabeza que mi hermano, por lo que, cada vez que nos visita, le digo a Pilar “ya viene mi hermanito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que la fiebre ha remitido y ya no hace falta colocarle hielo para bajársela, no ha desaparecido lo suficiente como para pensar en una recuperación absoluta. A Pilar le hacen un cultivo para tratar de saber de donde le viene la infección, cuando mi suegra apunta una posible causa, que le comentamos al joven médico en cuanto tenemos ocasión: al parecer, a mi suegra se le infectó el tubo doble J que le colocaron cuando tuvo unos problemas en el riñón, debido al roce y al tiempo que lo llevó puesto. A Pilar le detectan al día siguiente infección en la orina, así que parece que hemos dado en el clavo. El joven médico receta un antibiótico específico para ese tipo de infecciones, y se le empieza a administrar el mismo jueves por la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, y a causa sin duda de la fuerte medicación que le están administrando, Pilar me regala un sentido homenaje al cine español, realizando una involuntaria imitación de ese gran actor de fama internacional que es Antonio Ozores. Tumbada en la cama, empieza de repente a hablar como cuando al cómico le dio durante una temporada por aparecer, creo que en el un, dos, tres, soltar una parrafada en la que no se le entendía nada, y acabar su absurdo discurso con un “no, hija, no”. ¿Os acordáis?. A Pilar no se le entiende casi nada, y cuanto más trata de hablar, más se traba, lo que le provoca una risa incontenible, porque es consciente de que está haciendo el ganso de mala manera. Cuando la veo reírse, con la cara medio hinchada y sin casi poder articular palabra a causa de ese “patinazo de filete” que está sufriendo, me río yo también sin poder contenerme, lo que provoca a su vez que ella se ría más todavía. Y así estamos durante un par de horas, riéndonos sin ningún motivo como un par de gilipollas, cuando entra la enfermera a traer la cena. Para mi sorpresa, Pilar se levanta muy animada, cena como una campeona y encima me dice que si me puedo acercar a Rodilla a comprarle unos cuantos sandwichs. Buena señal. Cuando Pilar recupera el apetito, todo lo anterior queda olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fin de semana recibimos pocas visitas, debido a las fechas. Los cuatro días pasan sin pena ni gloria, aunque muy tranquilos, debido a que parece que la infección finalmente le viene de la orina, y se la han detectado a tiempo. El jueves o el viernes vuelven a cambiarnos de habitación, esta vez al ala norte, a una zona muy tranquila situada justo encima de la rampa del parking, por lo que apenas se escucha sonido alguno. En la habitación de al lado ingresan a un hombre mayor con una mujer bastante extraña y dos hijas, a las que rápidamente apodamos Pilar y yo las “mariantonietas”, que se parecen a su madre como dos gotas de agua. Por la noche, muy de madrugada, la mujer se despierta con ansiedad, y llama a su marido por su nombre, con una melancolía en la voz que se nos quedó grabada tanto a Pilar como a mi, “A..., A..., contéstame. A..., A..., ¿qué te pasa, A...?”. Habla así, en voz muy baja, y no debe de levantarse a verificar el estado de su Marido, porque ni decir tiene que el buen A... se pasa toda la noche durmiendo apaciblemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra ocasión, es la mujer de la habitación del otro lado la que se pasa la noche llamando a las enfermeras. También anciana, tiene las piernas vendadas, y cada dos por tres está llamando para que la lleven al baño. En una de las ocasiones, las enfermeras parecen pasar de ella, y cuando finalmente viene una, le dice que no debía haber llamado por el móvil a la dirección del centro para quejarse de que no la hacían caso, que era mentira, que sí la hacían caso pero que estaban muy liadas en ese momento. Una mujer con bastante peligro, al parecer. Recuerdo una noche en que me levanté y moví sin darme cuenta el pantalón que había colocado en el respaldo de una silla de plástico. Del bolsillo trasero salieron las monedas despedidas, que al caer en la silla rebotaron e hicieron un ruido infernal. Al instante se despertó la mujer de las piernas vendadas y gritó “¿Quién anda ahí?. ¿Quién ha entrado?”. Llamó a las enfermeras un par de veces para quejarse de que alguien había entrado en su habitación, y al día siguiente le contaba la misma historia a todo aquel que le dedicara unos momentos de atención. En un alarde de culpabilidad, le confesé a la enfermera que había sido yo el que había provocado el ruido al mover el pantalón, y la enfermera me dijo que pasara del tema, que ya estaban empezando a estar un poco hartas de la buena señora y sus influencias con la cúpula directiva de la clínica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, tengo que reconocer que Pilar es dura como una piedra. Pasó noches terribles con la fiebre y después de la operación, pero cuando yo le preguntaba si quería que llamara a una enfermera, siempre me decía que no, que ya se le pasaría. Si alguna vez he llamado para que le trajeran algún calmante o cualquier otra cosa, después me ha echado la bronca, síntoma inequívoco, por otro lado (lo de echarme la bronca, digo), de que ya se le ha pasado el malestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron así los cuatro días, entre homenajes al cine español, voces nocturnas y visitas del clon de mi hermano, que no decía nunca nada pero tomaba buena nota de lo que le decíamos nosotros, lo cual al menos nos consolaba. No tomó una sola decisión, pero venía todos los días, con lo que amenizaba las mañanas. Las tardes se pasaban entre risas, chascarrillos y películas de romanos, que era lo que tocaba dadas las fechas en las que estábamos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-1277752403759461778?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/1277752403759461778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=1277752403759461778' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1277752403759461778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1277752403759461778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/homenaje-al-cine-espaol.html' title='Homenaje al cine español'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SH-uBguZhCI/AAAAAAAAAZw/RYEmdpGf99k/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-601127560086132352</id><published>2008-07-13T15:39:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.456-08:00</updated><title type='text'>Sangre, sudor, fiebre y carretera</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHqFGUrW7GI/AAAAAAAAAZo/WoVrLk0CvuY/s1600-h/carretera%201.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222633061565787234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHqFGUrW7GI/AAAAAAAAAZo/WoVrLk0CvuY/s400/carretera%25201.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El primer día del alta después de la operación empieza la jarana. Esa misma noche, a Pilar parece que se le ha abierto la herida, y muestra la venda medio ensangrentada. Sin saber muy bien lo que nos vamos a encontrar, y preparándome para recoger algún trozo de intestino que se le salga de repente, le retiramos con cuidado la venda, para encontrarnos simplemente con uno de los puntos que le supura un poco, como si se le hubiera abierto por dentro. El corazón deja de latirnos desbocado a mi suegra y a mi, y nos limitamos a lavar un poco la herida con betadine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes días transcurren con aparente normalidad. El miércoles por la tarde me incorporo a mi trabajo en Murcia. He decidido viajar en coche, por lo que pueda ocurrir. Mi estancia en Murcia se compone de días más o menos tranquilos, invadidos por los asuntos laborales que he dejado pendientes, y de noches angustiosas, en las que me despierto jadeando, con la cabeza hecha un lío entre lo que me dijo Ch... y la esperanzada cabezonería de G... Resulta muy duro estar lejos de la familia en momentos como esos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes le cuento a mi jefe en Murcia el estado de la situación. Es la única persona a la que le hablo, de momento, de la posibilidad del cáncer de Pilar. Le ruego que no diga nada a nadie, ni siquiera de la empresa, hasta que no se conozca el resultado del informe que ha encargado G..., pero quiero que lo sepa por si en un momento determinado la empresa tiene que tomar la determinación de enviarme a Madrid por causas de fuerza mayor. JLM, mi jefe en Murcia, es una de las personas más comprensivas que conozco. Durante la fase de la operación de Pilar me llamaba todos los días, sin dejar uno, para interesarse por como iban sucediendo las cosas, y jamás me insinuó siquiera, en ninguna de las llamadas, nada que tuviera la más lejana relación con el trabajo o con mi vuelta al mismo. Es un auténtico lujo compartir trabajo con personas como JLM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el jueves y el viernes llamo a Pilar una media de tres o cuatro veces al día. Está recuperando bastante bien el apetito, pero me preocupa cuando me dice que por la tarde le sube un poco la fiebre. Regreso el viernes por la tarde, y me la encuentro en pleno estado febril, sudando como una descosida. Llamamos a G..., y nos dice que después de una operación como la que le ha hecho a Pilar, una verdadera obra de arte, es normal que aparezcan esporádicos episodios de fiebre, pero cuando le decimos que cada vez le dura más y que llega a los 39 grados, nos dice que vayamos a verle el próximo martes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin de semana pasa sin pena ni gloria. El domingo por la tarde vuelvo a coger el coche para ir a Murcia, pasa el lunes casi sin enterarme, y el martes por la mañana salgo otra vez de Murcia para ver a G... por la tarde. Estoy empezando a hartarme un poco de los cuatrocientos kilómetros que separan Murcia de Madrid. Cuando llego a Madrid, me encuentro con una sorpresa bastante desagradable: Pilar ha sufrido una serie de calambres que la han mantenido sin poder moverse casi hasta el mismo momento de mi llegada. Me la encuentro con la mano medio doblada, haciendo esfuerzos para mantenerla firme, sentada y casi sin ninguna fuerza para levantarse. Además, ha adelgazado ostensiblemente desde el domingo para acá, síntoma inequívoco de que ha recuperado el apetito, pero no lo suficiente. Está en medio de otro episodio de fiebre mientras se viste para que la vea G...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a La Paloma, G... nos dice que puede ser normal, tanto la fiebre como los calambres, que se pueden deber a alguna complicación posoperatoria, pero que no nos preocupemos, que la cosa va bastante bien. Le hace un volante para un análisis de sangre para el jueves, y volvemos a casa. Ni que decir tiene que cuando les contamos a nuestros buenos amigos J... y L... que Pilar ha tenido hasta 39 de fiebre en varias ocasiones, se ponen como motos y nos dicen que si estamos locos, que como no se nos ha ocurrido acudir de inmediato a urgencias. Les decimos que ya nos ha visto el cirujano, que el jueves 29 de marzo le van a hacer un análisis de sangre y alguna prueba más para ver como va, que es posible que se le haya infectado algún punto, y ante esa batería de argumentos parecen calmarse, aunque no podemos evitar que nos achuchen para que le metamos toda la cera posible al cirujano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando así las cosas, el jueves por la mañana nos presentamos de nuevo en La Paloma. A Pilar le sacan sangre, le hacen una ecografía y la mandan a casa, diciéndonos que no nos preocupemos, que le pasarán los resultados directamente a G... Ante esa premisa, yo me planteo volver a mi puesto de trabajo, y me pongo en carretera el mismo jueves por la mañana, a eso de las doce, después de dejar a Pilar en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más o menos cuando voy por el kilómetro doscientos, recibo una llamada de Pilar, ligeramente alterada, en la que me cuenta que la ha llamado desde la Paloma el mismo doctor G..., y que le ha dicho que, sin prisa pero sin pausa, se acerque para ingresar, porque está muy débil. Apenas un par de horas después de hacerle el análisis, detectaron una importante anemia. Cojo el primer cambio de sentido que me sale al paso, y vuelvo a Madrid. En poco más de siete días me he currado la friolera de dos mil kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves por la tarde ingresamos en una habitación un poco asquerosilla, con un destartalado mueble cama para dormir en lugar del sofá, en el que no se puede uno sentar, pero al menos tenemos terraza, algo de lo que no habíamos disfrutado en nuestra anterior estancia. Nada más entrar le enchufan a Pilar dos o tres bolsas de sangre, una detrás de otra, con lo que recupera casi de inmediato el color de los labios, que se le habían quedado casi blancos un par de días atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;G... nos dice que va a tenerla ingresada “un par de días” para asegurarse, así que nos planteamos seriamente que nuestras vacaciones de semana santa de este año van a transcurrir casi con toda seguridad en nuestra buena clínica de la Paloma. Ya sabemos perfectamente lo que duran “los pares de días” del doctor G.... Nos da lo mismo, porque tampoco habíamos hecho planes, ya que contábamos con que Pilar se recuperase tranquilamente en casa, pero desde luego no contábamos con pasar esos días fuera de casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los episodios de fiebre no remiten, y recuerdo como si fuera un cuadro a la pobre Pilar, enchufada el viernes por la tarde a otra bolsa de sangre, sudando de tal manera a causa de la fiebre, que el camisón se le puso completamente empapado, entre otras razones, además, porque le tuvieron que poner hielo en el pecho para intentar que le bajara. Ni el mismo G... podía explicarse la causa de la fiebre, como no fuera por una cistitis o por una infección de caballo, así que, entre hielo y sangre, a la pobre criatura le enchufaban también una buena dosis de todo tipo de antibióticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin de semana transcurrió sin novedades importantes. La fiebre pareció remitir un poco, y las visitas nos hablaban de sus planes para la próxima semana. No teníamos nada claro que le fueran a dar el alta el lunes, y así además nos lo confirmó G... el domingo por la mañana, así que decidí salir para Murcia otra vez el domingo por la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes llamé a Pilar y me dijo que G... le había hecho un legrado, una buena limpieza de bajos, y a introducción de una gasa para que absorbiera todo lo que pudiera. Parecía que la fiebre iba remitiendo, seguramente por el tratamiento a base de antibióticos al que la estaban sometiendo a la pobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles volví a Madrid y me la encontré bastante mejor, con la cara ligeramente hinchada (posiblemente como síntoma de la cortisona que supuse que le estaban atizando), pero con bastante sentido del humor y menos fiebre. Ya no le ponían hielo para bajársela, así que mantenía el camisón impolutamente blanco y seco, como debe ser. Además, la habían cambiado otra vez de habitación, y habíamos vuelto a recuperar el sofá que tan buenos momentos nos ha proporcionado a los acompañantes en esta triste singladura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos resignados, pues, a pasar una semana santa en la Clínica La Paloma, con pensión completa para uno de los miembros de la pareja y con un sin fin de actividades lúdicas a cual más gratificante. Un auténtico aburrimiento, vaya.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-601127560086132352?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/601127560086132352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=601127560086132352' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/601127560086132352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/601127560086132352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/sangre-sudor-fiebre-y-carretera.html' title='Sangre, sudor, fiebre y carretera'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHqFGUrW7GI/AAAAAAAAAZo/WoVrLk0CvuY/s72-c/carretera%25201.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-5317216014739935131</id><published>2008-07-08T14:02:00.001-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:21.618-08:00</updated><title type='text'>Buenos días, tristeza</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHPWtvxf4_I/AAAAAAAAAZg/DaGZM-TJqig/s1600-h/tristeza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220752474459071474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHPWtvxf4_I/AAAAAAAAAZg/DaGZM-TJqig/s400/tristeza.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El lunes 19 de marzo de 2007 se ha convertido por méritos propios en uno de los más tristes de toda mi vida. Bajé a desayunar temprano, y cuando llegó mi suegro, me inventé una excusa absurda (que me habían llamado del Colegio de Aparejadores, creo recordar) para acudir a la cita con Ch... La naturaleza de la excusa no podía estar relacionada con el trabajo, ya que mi puesto por aquellas fechas estaba en Murcia, y de haber insinuado algo al respecto, Pilar habría sospechado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en la anterior ocasión en que visité a Ch..., poco antes de venir a la Paloma, me sorprendió aquella multitud de mujeres embarazadas en la sala de espera. No podía pensar en otra cosa que en el contraste que suponía la vida que aquellas personas albergaban en su interior, en comparación con el oscuro tumor que se alojaba en Pilar. Sus caras más o menos serias me resultaban chocantes. Deberían estar dando saltos de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión, la enfermera no me coló. Tuve que esperar pacientemente el desfile de embarazadas, hasta que me llegó el turno. Ch...me hizo sentarme y me enseñó el informe. Fue la primera vez que me explicaron la naturaleza de los tumores que le había extirpado G... a mi mujer. Se trataba de un leiomiosarcoma, uno de los tumores más extraños que se pueden dar en una persona. Ch... dibujó el mismo círculo que otros muchos dibujarían después. El círculo representaba la gran familia de los sarcomas. Dentro del círculo, dibujó otro círculo mucho más pequeño, y me dijo que ese otro círculo representaba el porcentaje de los leiomiosarcomas que se daban dentro de la gran familia de los sarcomas. Es un tipo de tumor que crece muy rapidamente, pero que al menos tiene la propiedad de que no se expande mucho, y si crece encapsulado, se puede extirpar sin ninguna consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso, me dijo Ch..., era el de visitar al oncólogo cuando Pilar se recuperara de la operación. Le pregunté si conocía alguno y me dijo que sí, que a varios, que ya me daría nombres cuando fuéramos a visitarlos. Insistió varias veces en que le entregara el informe a G..., y me entregó una copia para mi. Antes de salir de la consulta, me dijo que no se podía explicar que a Pilar no le molestaran los bultos. Porque no sé si dije en la entrada correspondiente que G... le extirpó a Pilar el día de la operación dos bultos, uno como una pelota de tenis y el otro bastante más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como iba diciendo, Ch... me dijo que le extrañaba mucho que a Pilar no le doliera, que había notado algo extraño en la última revisión y que la había emplazado para una ecografía a la semana siguiente. Algo que, dada la urgencia de la operación, no se produjo. Lo mismo que me había dicho en la visita anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se me olvidará la salida de la consulta de Ch... aquel frío lunes del mes de marzo. Cuando ya estaba de pie, me volví y le dije: “¿tiene solución, verdad?”. El estaba sentado a la mesa, con los codos apoyados en el tablero. Me miró a los ojos y me dijo “por supuesto”. Jamás me habría imaginado, y menos en aquel momento, que aquella iba a ser la última vez que viera al buen doctor Ch..., el ginecólogo que trajo al mundo a mi hijo y operó a Pilar de un mioma benigno allá por el año 2003. Apenas tres meses más tarde, en Julio o en Agosto de 2007, Ch... murió de una enfermedad que venía arrastrando desde bastante tiempo atrás. Descanse en paz, mi buen doctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a la Paloma como alma que lleva el diablo. Resulta cuando menos curiosa la ansiedad que sentí durante aquellos días. Cada vez que salía de la clínica, estaba deseando volver. Me imaginaba a Pilar desamparada, aburrida, esperándome. Una auténtica chorrada, porque la mayoría de las veces, cuando entraba en la habitación, estaba de cháchara con las enfermeras, con parientes, con amigos o con el bueno de G..., que a veces nos visitaba hasta un par de veces al día. Antes de subir, dejé el informe en la casilla de G..., en recepción, con una nota en la que le explicaba que, si decidía decirle algo a Pilar sobre el asunto, se asegurara de que hubiera nadie en la habitación, ni amigos ni familiares, y mucho menos sus padres o los míos. No era muy probable que G... leyera el informe el lunes, porque solía operar también ese día, aunque la enfermera me dijo que a veces se pasaba por allí a recoger la correspondencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, subí a la habitación, y el resto del lunes transcurrió como casi todos los demás días, con visitas esporádicas a niños mundi, con paseos por los pasillos con la bolsa de la orina y el suero colgadas (la del drenaje de la herida ya se la habían retirado), y con críticas por parte de Pilar hacia esas jóvenes y no tan jóvenes que se sometían voluntariamente a una operación de estética en la cara (La Paloma es una clínica especializada también en ese tipo de operaciones), que se cruzaban con nosotros con la cara morada, un aparatoso vendaje colocado en la nariz, y un novio o marido colgado del brazo, y resignado a los deseos de su parienta. “A buenas horas me iba a meter yo en un quirófano por un capricho”. Resulta imposible hacerle ver a Pilar que existen personas para las cuales lo más importante es su aspecto exterior, su “cáscara”, como ella dice, y que pueden llegar a acomplejarse por algún defecto físico fácilmente operable. Y resulta imposible porque, tanto para Pilar como para mi, lo importante es lo de dentro. Lo demás, simplemente, es accesorio. También puede ser que pensemos así porque no somos precisamente unos top models. Si acaso, “tronch” models, sobre todo yo, pero esa, amigos, es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes transcurre con la misma tranquilidad que el lunes, con la diferencia de que la enfermera de mañana nos dice que es muy probable que G... nos de el alta. La recuperación de Pilar ha sido meteórica, y ya come bastante bien, aunque no tanto como antes de la operación. Basta que la enfermera le diga eso, para que Pilar se ponga a hacer planes y a organizar la vuelta al hogar. Que si llévate esa ropa, que si tráeme esto, que si tráeme aquello, que si acércate a la farmacia a comprar compresas... Después de operarla, G... nos dijo que iba a seguir manchando durante una temporada, porque uno de los tumores había provocado una herida que era que la que sangraría todavía, si bien con bastante menos intensidad que cuando vino por primera vez a la clínica. No hace falta que salga a comprar compresas. En un alarde de generosidad, la enfermera a la que apodamos “La Reme” por su ligero parecido con una prima de Pilar, aparece en la habitación con una bolsa entera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando viene G..., no comenta nada del informe que le había dejado en recepción. Tampoco le pregunto, porque supongo que todavía no lo ha recogido. De buenas a primeras, le dice a Pilar “hala, vístete, y a casa”. En mi cortas luces, supongo que no le ha dicho nada porque estaba mi suegro delante, así que, en un alarde de audacia, salgo al pasillo y le intercepto antes de que suba al ascensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ha recogido el informe de Ch... que le dejé ayer en su casillero? -todavía no tengo la suficiente confianza como para tutearle-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, pero no me vale. Prefiero esperar al análisis que haga mi laboratorio. Una muestra recogida en urgencias, de mala manera, en medio de una hemorragia, con medios que pueden no ser los adecuados, tampoco es que sea muy fiable. Este Ch... es un alarmista. Cuando tenga mi informe ya veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice eso mientras se aleja por el pasillo. Sin comerlo ni beberlo, este hombre acaba de darme otro atisbo de esperanza. Vuelvo a la habitación, recogemos los trastos en un santiamén, pagamos el alquiler de la televisión y salimos a la calle. Pilar emite un suspiro de satisfacción cuando siente el aire fresco sobre la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que la vida nos vuelve a sonreír.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-5317216014739935131?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/5317216014739935131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=5317216014739935131' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5317216014739935131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/5317216014739935131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/buenos-das-tristeza.html' title='Buenos días, tristeza'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SHPWtvxf4_I/AAAAAAAAAZg/DaGZM-TJqig/s72-c/tristeza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-2983922517706417126</id><published>2008-07-04T09:42:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.082-08:00</updated><title type='text'>Domingo negro</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SG5Tt6HsStI/AAAAAAAAAZY/7tEQSfpOXR0/s1600-h/domingo+negro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219201066329721554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SG5Tt6HsStI/AAAAAAAAAZY/7tEQSfpOXR0/s400/domingo+negro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SG5ThTdcuNI/AAAAAAAAAZQ/IxKpZ9QOMuE/s1600-h/domingo+negro.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La semana de la operación transcurre con absoluta normalidad. Salvo los primeros días después del miércoles, en los que a Pilar le duele la herida más de lo habitual y se despierta a veces por la noche con nauseas, el resto del tiempo es una balsa de paz. En una de esas noches, no recuerdo si la del jueves o la del viernes, G... nos dice que es muy normal que le duela, y mucho, ya que le ha tenido que hacer, al parecer, una auténtica carnicería. El cirujano se fija cada vez que viene en el color de la orina, en el drenaje que le ha colocado en la tripa para la supuración de la herida, y en el estado de ánimo, que casi siempre es bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves por la mañana, concretamente, Pilar recibe a G... sentada en la silla, cuando apenas han pasado veinticuatro horas de la operación. Está medio mareada todavía por la anestesia. G... se sienta en el sofá, a su lado, y Pilar vomita compulsivamente una buena cantidad de bilis. “Así es como me gusta que me reciban mis pacientes”, comenta G...para quitarle hierro al asunto, a lo que Pilar responde con otra vomitona espectacular. El resignado doctor espera a que finalice la catarata de bilis para decirnos que todo va según lo esperado, que Pilar se está recuperando muy bien, y que si la cosa sigue así es muy posible que la próxima semana nos de el alta. Yo estoy más o menos tranquilo, más que nada por el atisbo de esperanza que nos dio al decir que seguramente el tumor era benigno, y porque siempre he supuesto que un cirujano, al abrir a un paciente, sabe perfectamente si lo que tiene su paciente es normal o es maligno. Cuando G... no ha comentado nada al respecto, se supone que no hay ningún problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante este momentáneo estado de autoconvencimiento de que la cosa va bien, me relajo por primera vez en semana y media, y me dedico, como aquel que dice, a hacer turismo por la zona y a robarle a Pilar fotografías, como si de una modelo en pelotas de las que salen en Interviú se tratara. Ni que decir tiene que Pilar protesta airadamente cuando nota el flash de la cámara, pero yo sigo machacando, entre otras razones porque las protestas le dan vidilla al aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubro en mis peregrinaciones por la zona un VIPS cercano, situado en la calle Julian Romea, en el que desayuno durante los cuatro días que restan de semana. Durante el jueves y el viernes está bastante animado, con estudiantes, oficinistas de Hacienda, trabajadores de los hospitales cercanos. El sábado apenas hay nadie, y el domingo, no solo el VIPS, sino el trayecto hasta el mismo, dan incluso un poco de miedo, porque no me encuentro con un alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Físicamente, la pobre Pilar está hecha un cromo, pero al menos se puede sentar sin que le duela. Nuestros paseos son bastante más lentos que antes de la operación, entre otras cosas porque salimos al pasillo cargados de bolsas, tubos y esa gran percha de la que cuelgan tanto el suero como los medicamentos que le están poniendo para prevenir la infección. Me da la impresión de estar paseando con un astronauta, y cuando se lo digo se ríe. Visitamos a niños mundi. Según la hora, el patio está frecuentado primero por los más pequeños, los del baby azul, los afortunados que atacan con verdadera dedicación las cestas de bocadillos, si es que les deja algo “zampabollos”, que no perdona ni un solo día. Después salen los de doce o trece años, que juegan al fútbol, tiran la pelota cada dos por tres por encima de la valla y reclaman su devolución al primer transeúnte que se la encuentre. En este sentido, asistimos a un curioso acontecimiento –hay que joderse. En circunstancias como las nuestras, cualquier cosa, por nimia que sea, nos parece un acontecimiento-. Un hombre mayor coge la pelota, y al tratar de pasarla por encima de la valla, falla, y la pelota vuelve a sus pies. “Con más técnica, señor”, grita entonces un crío. El hombre vuelve a tirar, ligeramente nervioso, y vuelve a fallar, de forma que la pelota rebota en un lugar de la valla inferior al anterior. “Con más técnica y con algo más de fuerza, señor”, vuelve a gritar el mismo crío, despertando esta vez las risas de todos los testigos, tanto sus compañeros como de las personas que componen el trasiego diario a la clínica. Después de estos, salen al patio los que Pilar y yo denominamos los “gansopollinos”, adolescentes con la cara llena de granos, que juegan al fútbol o al baloncesto para lucirse delante de los corrillos de sus compañeras, que a su vez no sueltan el móvil ni para sujetarse el pelo. Quien pillara una edad como esa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días laborables recibimos pocas visitas. El viernes por la tarde, mi hermana vuelve a recoger a Sergio, que está encantado de quedarse todo el fin de semana con sus primos. El sábado, después de la visita de Garzón, empezamos a recibir visitas de familiares y amigos. Pilar atiende a todos con una sonrisa en la cara, y se muestra dicharachera, muy animada y con ganas de jarana. Al final del día, tanto movimiento le pasa factura, y se muestra cansada y con un poco de fiebre. Por la noche se queja un poco de que le duele la herida. Cuando le cojo la mano y le digo que todo va a salir muy bien, me dice que ya lo sabe, que a ella no le puede pasar nada porque es una buena persona. Así de simple. Con un argumento con ese, me desarma por completo, porque tiene toda la razón. Nunca he conocido a nadie con el que Pilar haya tenido un cabreo o unas malas palabras. Se ha pasado toda la vida repartiendo cordialidad entre los que la rodean, y aunque a veces se muestra bastante cabezota en su decisiones, jamás le ha hecho mal a nadie. Vivir y dejar vivir. Así podría resumirse el planteamiento vital de Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo nos despertamos a la misma hora de todos los días, influenciados como estamos por la rutina hospitalaria de los termómetros, los cambios de turno y los ruidos en el psillo de la bandeja del desayuno. En esta habitación no se diferencian ni los días ni las noches. Da exactamente igual que sea domingo, sábado, lunes o jueves. Noto la diferencia cuando salgo a la calle, dispuesto a meterme entre pecho y espalda un desayuno especial VIPS y a airearme un poco, que siempre viene bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya he dicho antes, no me cruzo con nadie por la calle, a causa de que es domingo, pero sobre todo, de que es temprano. En el VIPS hay unas cuantas parejas de chavales jóvenes, bien vestidos, que ríen y beben coca-cola y batidos de chocolate. Después de desayunar, compro unas cuantas revistas para Pilar, y el periódico. Me recreo un poco viendo escaparates, y cuando vuelvo a la clínica son ya cerca de las once. Nada más llegar a la tercera planta, la nuestra, suena el teléfono móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es Ch..., el ginecólogo que nos envió aquí. Me pregunta qué tal ha ido todo, le digo que muy bien, y le pregunto a mi vez si ya tiene el informe de la extracción de masa que le hicieron a Pilar en urgencias. Me dice que si, que no quería decírmelo por teléfono. Ante mi insistencia, me dice que es maligno, y que si puedo que me acerque a la clínica B... al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No os podéis imaginar mi estado de ánimo en aquel momento. Toda la esperanza acumulada gracias a los comentarios de G... se vino debajo de repente, con toda su crudeza, como un castillo de naipes. El domingo, que había empezado alegre y tranquilo, se convirtió de repente en un nubarrón negro. No sabía ni como encarar el asunto, hasta que entré en la habitación, leyendo con sus gafas de montura roja. Tenía la cabeza a punto de estallar, inmerso en el dilema de si decirle lo que me había dicho Ch... o callarme. En aquel momento, aparecieron nuestros amigos, J... y L... Yo estaba como en una nube, hasta que J... me propuso bajar a tomar algo. Mantuvimos una conversación sobre algo que no recuerdo. Yo estaba tranquilo, porque veía al menos que mi amigo no me notaba nada raro. Hasta ese punto he sabido disimular siempre las desgracias. Estando con el, con mi muy buen amigo J, tomé la decisión más difícil de toda mi vida: lo vital en estos momentos es que Pilar se recuperara satisfactoriamente de la operación, y para eso, nadie, y me repetí varias veces a mi mismo, absolutamente nadie, ni siquiera los miembros de mi familia o de la suya, deberían saber lo que le estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os preguntaréis porqué decidí hacer eso. Es muy simple: Pilar es buena persona, pero no tiene un solo pelo de tonta. A cualquiera que supiera que estaba atravesando por ese bache se lo iba a notar en la cara, así que lo mejor era eliminar esa posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hoy me pregunto como fui capaz de disimular hasta el punto de que Pilar no descubriera nada.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-2983922517706417126?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/2983922517706417126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=2983922517706417126' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2983922517706417126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2983922517706417126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/domingo-negro.html' title='Domingo negro'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SG5Tt6HsStI/AAAAAAAAAZY/7tEQSfpOXR0/s72-c/domingo+negro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-2693365353584540383</id><published>2008-07-01T12:37:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.182-08:00</updated><title type='text'>El día grande</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGqIzTK5LiI/AAAAAAAAAZI/ht7LxBIG5Z0/s1600-h/dia+grande.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218133533162810914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGqIzTK5LiI/AAAAAAAAAZI/ht7LxBIG5Z0/s320/dia+grande.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El domingo, lunes y martes de la semana de la operación transcurren sin nada que destacar. Los productos lácteos permanecen en las ventanas de la residencia de estudiantes, y los niños mundi juegan en el patio del colegio, mientras que los profesores atacan con voracidad los bocadillos, guardados en unas entrañables cestas de madera, que unas señoras perfectamente uniformadas reparten a media mañana a los niños. Uno de los profesores ataca con tanta voracidad a su bocadillo, que se gana rápidamente, de forma merecida, el apodo de “zampabollos”, otorgado generosamente por mi suegro en un alarde de generosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor de Pilar resulta cada vez más insoportable. G... nos visita todos los días, incluso el domingo por la mañana, aunque la visita de ese día es bastante distendida, y nos dedicamos a hablar de libros y de la manifestación del sábado hasta que Pilar se mosquea y dice “bueno, si molesto, me voy”. La conversación con G... resulta cada vez más agradable. A medida que cogemos confianza, tanto nosotros con el, como el con nosotros, tenemos más clara la sensación de que estamos en buenas manos. Nos habla bastante de Ch..., y de los “marrones” que le envía de vez en cuando. “Nosotros somos uno de esos marrones”, le dice Pilar, y es verdad, pero el hombre se ríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes bajan a Pilar para colocarle el tubo doble jota para que su riñón, aprisionado por el bulto, drene correctamente. En menos de una hora vuelve a la habitación. Nada de dolor, nada de rechazo a la anestesia, nada de nada. Todo ha ido perfectamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles por la mañana nos despertamos pronto. G... nos dijo que Pilar iba a ser la primera del día, para que le pillara despejado. Hemos dormido como auténticos troncos. Ni nervios, ni sobresaltos...Parece mentira la madurez y entereza de Pilar en ese sentido. Si hubiera sido yo al que fueran a meter en el quirófano, probablemente habría pasado la noche como un buho, sin pegar ojo. Todavía nos da un poco de tiempo, después de desayunar, a pasar un rato con sus padres, con los míos y con Sonsoles, que ha venido a vernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vienen a buscarla pronto, una enfermera, con un gorro verde en la cabeza que, sin saber explicarme muy bien la razón, me recuerda a mi prima Puri. G... Nos advirtió de que la operación iba a resultar larga, pero aún conociendo ese dato, a eso de las once comienzo a pasear nervioso por la habitación y por el pasillo. También me aconsejó G..., supongo que advertido por Ch... en el sentido de que yo soy uno de esos maridos que pueden catalogarse en la categoría de “plastas sistemáticos”, que no bajara a la zona de quirófanos, porque no me iba a enterar de nada, que lo mejor era permanecer en la habitación, y que, ante cualquier incidencia, el se pondría en contacto conmigo. No soy capaz de concentrarme en nada. Ni en la televisión, ni en la conversación que mantienen los visitantes. Pasan un par de horas, hasta que de repente suena el teléfono, y el corazón me da un vuelco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es G... Me comunica que la operación ha ido perfectamente, que ha sido complicada, y que Pilar está recuperándose y que tardará todavía un poco en subir. Nada más colgar, los visitantes me someten al interrogatorio de rigor, y se nota su alegría cuando les digo que todo ha ido bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más o menos a la media hora, vuelven a llamar. Es G... otra vez, y me dice que ha decidido ponerle a Pilar un poco de sangre, porque al parecer ha perdido bastante en la operación y ha cogido un color bastante rarillo. Me lo advierte porque dice que, para muchos parientes de enfermos, resulta muy aparatoso verles aparecer en la habitación enchufados a un paquetillo de sangre. Le agradezco el detalle, y nada más colgar, se lo explico a la parentela, tratando de quitarle importancia. No debe de salirme demasiado convincente el argumento, porque enseguida se ponen nerviosos y me contestan que no es nada normal que suban a un enfermo con sangre. A veces pienso que mi propia familia no me cree, sobre todo en lo relacionado con asuntos de salud, tanto míos como de Pilar o Sergio. Puede deberse, casi sin ninguna duda, a mi incorregible costumbre de transmitir el menor número de desgracias posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar sube muy cerca del mediodía. Está despierta, pero muy atontada a causa de la anestesia, y tiene los labios muy blancos. Me recuerda perfectamente el día en que nació Sergio. Subió a la habitación en el mismo estado que hoy, con una diferencia de trece años y dos bolsas de drenaje que no llevaba entonces, situadas una enganchada a un tubo de plástico que nace en el aparatoso vendaje que le cubre el abdomen, y la otra, para la orina, enganchada a un tubito de plástico, más pequeño que el anterior, situado en los bajos. Los dos drenajes, la sangre que le han enchufado, los ojos medio cerrados, los pelos como pallá y los labios blanquecinos, le otorgan a Pilar un aspecto no precisamente muy glamouroso que digamos. Sonsoles, que se ha tranquilizado al ver a Pilar entrar por la puerta de la habitación, se despide de nosotros y se va. Poco después se marchan mis padres, y los suyos después de que yo haya bajado a comer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde transcurre con la normalidad que se produce después de un acontecimiento que ha provocado un nerviosismo familiar durante más de una semana. Todos estamos cansados, y Pilar duerme tranquila, aunque a veces se queja, tanto del dolor que le provoca la herida, como del malestar de la anestesia, que le provoca nauseas. A pesar de haberlo advertido, es inevitable que por la tarde vengan a verla dormir unos cuantos parientes y amigos. El teléfono suena también desbocado durante todo el día, hasta casi las once de la noche. Innumerables llamadas interesándose por la salud y el resultado de la operación de esta buena mujer que es Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que oscurece, se tranquiliza la cosa, hasta que finalmente nos quedamos Pilar y yo solos. Veo un rato la televisión. Cuando ya son casi las once, Pilar me llama, medio llorosa, diciendo que le duele mucho la herida. Lo repite varias veces, y me asusto, así que llamo a una enfermera para que le coloque un calmante. Creo que tiene un poco de fiebre, pero me han dicho que es normal después de una operación de ese calibre. Pilar entra en una especie de estado medio somnoliento, y se queja del dolor, pero también aprieta los labios a cada momento y me dice, convencida, que lo va a superar. “No me va a doler, Félix, ¿verdad?. No me va a doler...”. Las nauseas se repiten, hasta que vomita un poco de bilis y finalmente se queda dormida. Yo también me acuesto. Ha sido un día muy duro. Me pongo el pijama, apago la televisión, y me meto en la cama, con la intención de dormirme en cuanto pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de la una y media, más o menos, escucho que se abre la puerta de la habitación. No me cuadra mucho, porque la enfermera que pone el termómetro a las diez es la última persona que suele visitar a los enfermos. Salgo de dudas rápidamente al distinguir el uniforme verde de cirujano, arrugado y con manchas de sangre en varios lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es G.... Este hombre es incombustible. Mira la cama de Pilar, fijándose en las dos bolsas que cuelgan de los tubos de plástico. Yo no sé que hacer, si levantarme o seguir en la cama. Cuando finalmente me decido a moverme, me hace un gesto con la mano. “No, no te muevas –me dice-. Solo quiero comprobar una cosa”. Se fija en el color de la orina, y en voz baja, para no despertar a Pilar, me dice que todo está muy bien, y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si antes me quedaba alguna duda, en este momento tengo la completa seguridad de que estamos en buenas manos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-2693365353584540383?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/2693365353584540383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=2693365353584540383' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2693365353584540383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/2693365353584540383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/07/el-da-grande.html' title='El día grande'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGqIzTK5LiI/AAAAAAAAAZI/ht7LxBIG5Z0/s72-c/dia+grande.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-7035686669636736450</id><published>2008-06-27T10:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.374-08:00</updated><title type='text'>Operativo en marcha</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGUodj2qdDI/AAAAAAAAAY4/yqz2fxGdOEY/s1600-h/novecento_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216620231684420658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGUodj2qdDI/AAAAAAAAAY4/yqz2fxGdOEY/s400/novecento_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El mismo jueves se monta el operativo habitual en estos casos. Los padres de Pilar se desplazan a casa para cuidar a Sergio cuando viene a comer al mediodía. El padre visita a su hija por la mañana, y la madre por las tardes. Sin modificaciones ni cambios de última hora. Nada que replicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese jueves bajo a desayunar casi eufórico. Por primera vez en varios días tengo bastante hambre. La tranquilidad me abre el apetito. Café con leche y unas porritas. Dos, para ser exactos. R..., el encargado, ya casi me conoce. En estos lugares hay tres tipos de clientes: los visitantes, que se toman una copa o un desayuno, y se marchan para no volver más, los representantes de farmacia, y los acompañantes, que son detectados por los encargados a la tercera vez que aparecen por el bar. Otros signos que nos distinguen a los acompañantes de los visitantes y los representantes son la vestimenta, a medio camino entre la de estar por casa y la de salir a la calle, con zapatillas, pantalón de chándal y camisa o polo, y el aspecto, de recién levantado y a veces con las legañas propias de haber pasado una noche toledana con el acompañado. En mi caso, reúno todos los condicionantes, y además es la tercera vez que vengo, por lo que R... me pregunta que qué tal va todo. Le digo que bien, y de momento, ahí se acaba la conversación. El lugar está lleno de representantes de laboratorio con sus carpetones bajo el brazo, y R... no puede, ni le apetece, supongo, permitirse el lujo de echar una parrafadita conmigo. Todo llegará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar también ha desayunado cuando subo a la habitación. Se levanta dolorida del sillón. Ya se lo ha dicho G...: conoce perfectamente sus síntomas, ese dolor semejante a un palo de madera clavado ahí mismo, en sus partes blandas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paseamos un poco y aprovechamos para visitar a niños mundi. A través del metacrilato, aunque lejanos, nos llegan los sonidos de los niños en el recreo. Reímos imaginando historias inconexas protagonizadas por ellos, bautizándoles con nombres tan entrañables como Gustavín, rubiete o Caracolillo. Pilar está graciosa y muy animada. La visita de G... del día anterior nos quitó un gran peso de encima. De lo que se trata ahora es de sobrellevar la espera hasta el próximo miércoles lo más elegantemente posible. Y con sentido del humor, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi suegro llega mientras paseamos por el pasillo, poniendo orden (i,aginario, por supuesto) entre el ejército de enfermeras que prosiguen su rutina diaria con el arreglo de las habitaciones y el cuidado de los enfermos. Ha cogido un montón de periódicos gratuitos. Después de discutir con el un rato sobre la mejor combinación de metro para llegar hasta aquí, y la salida que tiene que utilizar, el hombre se sienta en el sofá, se cala las gafas y devora, leyendo hasta los anuncios, periódico tras periódico. Pilar y yo leemos, paseamos y vemos la televisión de vez en cuando. No tenemos otra cosa que hacer. Yo aprovecho para ensayar con la cámara. Pilar se pone de los nervios cuando le hago alguna fotografía, circunstancia que aprovecha también su padre para levantar la vista de los periódicos y lanzarme también algún que otro berrido, aunque no sepa de qué va la vaina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A media mañana decido explorar un poco la zona del hospital. La tranquilidad reinante en la calle La Loma desaparece como por encanto cuando uno desemboca en el final de Reina Victoria. El ruido de los coches y el ajetreo de los viandantes te sumergen de golpe en la rutina de cualquier día laborable en Madrid. A pesar de que la inercia me empuja al principio a apresurarme, consigo tranquilizarme cuando tomo conciencia de que tengo todo el día para lo que quiera hacer. El único encargo de Pilar son unas bragas de plástico para embarazadas, que compro en una farmacia, y una cinta para el pelo, que consigo encontrar en una minúscula mercería de añejo sabor situada en la acera de la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compruebo con placer que en las inmediaciones existen un Rodilla, una pastelería de inmejorable pinta, dos kioscos de periódicos y un par de supermercados bien surtidos. La intendencia alimentaria y cultural está asegurada. Precisamente de hambre no me voy a morir. Curiosamente, en cada uno de los lados de Reina Victoria se repiten más o menos los mismos comercios, como si los habitantes de una acera no quisieran tener nada que ver con los de enfrente. El trasiego de personas frente a las oficinas de Hacienda, con la cara nublada al entrar y más nublada o risueña al salir, es constante y acelerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzo al bulevar central con la intención de comprar una rosa en la floristería situada en el centro del mismo. Un detalle para Pilar que seguro que le encanta. Para mi sorpresa, no hay nadie. Venzo la tentación de coger una rosa de un bidón situado junto a la puerta y salir corriendo, y decido esperar. El día está soleado, y desde el bulevar parece todo más apacible que desde las superpobladas aceras. El vendedor viene corriendo. Me atiende con voz de barítono. Mientras prepara la rosa me dice que es increíble, que lleva un montón de años teniendo que abandonar el puesto cada cierto tiempo para cambiarle el papelito del aparcamiento al coche. No comprendo como puede venir en coche teniendo el metro a diez pasos, y cuando se lo digo me contesta que lo hace por pura necesidad, porque día si y día también se ve obligado a transportar sus flores de un lugar a otro. Una pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El operativo ordena que, después de comer, viene la madre de Pilar a verla, y yo aprovecho, después de comer y echarme una reparadora siesta, para ir a casa a estar un rato con Sergio, ducharme, vaciar la ropa sucia de la bolsa de papel de propaganda de una empresa de Murcia que hemos elegido para la ocasión, por su diseño fashion que no da la nota en el metro, y llenarla de nuevo con ropa limpia, tanto de Pilar como mía. Un sinvivir, más que nada porque cualquier equivocación, a la hora de coger las bragas o el camisón de turno que haya que llevar a la clínica, puede provocar una bronca monumental del alto mando. Algo para lo que hay que estar muy preparado, y que solo se consigue con duros años de entrenamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cenar, vuelta a la Paloma. He decidido no mover el coche, ya que prefiero tenerlo en la clínica por si surge alguna urgencia, y porque la mayor parte del tiempo voy a estar allí. Me voy al metro con la bolsa recargada, y seguramente me cruzo con mi suegra, porque cuando llego a la clínica Pilar lleva un ratillo sola. Está guapa, sentada en la silla con sus gafas de leer, hojeando una revista del corazón que le he traído esta mañana. Inspecciona el contenido de la bolsa, con gesto serio que se va dulcificando a medida que comprueba que no he metido la pata, que he traído más o menos lo que ella me había pedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de las nueve aparece G..., para ver como va la enferma. Hablamos de todo menos del estado de Pilar, que se encuentra a la espera de la intervención con su dolor de empalada, pero sin cambios. Sigue sangrando, y Garzón nos dice que lo va a seguir haciendo hasta bastante tiempo después de la operación. Reitera su optimismo frente a los exámenes del día anterior, y nos confirma que el miércoles opera y que el día antes, el urólogo le colocará a Pilar un doble jota calvorota para que le drene el riñón. Todo controlado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes transcurre con la misma tranquilidad que el jueves. Vuelta por la zona, visitas a la farmacia para comprarme el imprescindible Berocca y un par de bragas de plástico para Pilar, para que no manche tantas de tela. Unas cuantas revistas, y a la clínica. Esa tarde no voy a casa, porque mi bendita hermana Laura ha decidido, en clara connivencia con mis adorables sobrinos Adrián y Héctor, e informando previamente a Pilar, que se va a quedar con Sergio el fin de semana. Una gran noticia, porque Sergio se lo pasa fenomenal con sus primos, y estos con el, y a nosotros, tanto a mis suegros como a mi, nos va a venir muy bien, a ellos para que revisen su casa, a la que no han vuelto prácticamente desde el domingo pasado, y a mi para tomarme el fin de semana con un poco más de tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tranquilidad absoluta, que contrasta fuertemente con el clima de tensión política que está viviendo el país. Para el sábado 10 de marzo está convocada por el PP una manifestación multitudinaria en Madrid, con sucursales en otras provincias, en contra de la política del PSOE. Una muestra más de la absurda crispación política, presente en un país que, según los datos económicos, se ha convertido en la octava potencia del mundo. Una muestra más del carácter irreconciliable de las dos españas que venimos soportando los que no estamos ni de un lado ni del otro desde tiempo inmemorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana del sábado transcurre con tranquilidad, leyendo revistas y comprobando con tristeza en nuestros paseos por los pasillos que la clínica está medio vacía de visitantes y que niños mundi, como mandan los cánones, no tienen colegio los sábados. G..., para nuestra sorpresa, aparece a media mañana para ver a su paciente, vestido de paisano y comentando que tiene comida familiar. Se queda un momento hojeando el “Cándido”, de Voltaire, y dice que ese autor debería ser de obligada lectura en todos los colegios españoles. Le comento la famosa frase del autor francés, “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”, y no solo está de acuerdo conmigo, sino que comenta que esa debería ser la esencia de la democracia, y no la crispación actualmente imperante. Declara que le encanta leer, y le prometo que le prestaré alguno de los libros que tengo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tanto en tanto le lanzo una fotografía anónima a Pilar, que se hace la despistada hasta que se cansa, más o menos cuando voy por la séptima. Por la tarde recibimos la visita de sus primas, Mariluz, Asun, Gema y Pilar, que nos ponen más o menos al día en las cuestiones familiares, y pasan un buen rato riendo con nosotros. Pilar está muy contenta, y no se cansa con las visitas, lo que me parece buena señal. El sábado termina con conexiones esporádicas a los canales de televisión que hablan de la macromanifestación que se ha celebrado por la tarde. Yo me dedico a recortar todos los artículos de periódico que hacen referencia a la sinrazón y al distanciamiento político entre unos y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe de resultar muy gracioso para la clase política, tanto de izquierda como de derechas, reunirse en un restaurante caro, en una comida pagada con el dinero del partido, y descojonarse literalmente de risa mientras brindan y comentan las hostias que se daban los militantes de una facción contra los militantes de la otra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-7035686669636736450?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/7035686669636736450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=7035686669636736450' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7035686669636736450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/7035686669636736450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/operativo-en-marcha.html' title='Operativo en marcha'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGUodj2qdDI/AAAAAAAAAY4/yqz2fxGdOEY/s72-c/novecento_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-18973803766251278</id><published>2008-06-24T13:25:00.001-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.513-08:00</updated><title type='text'>Grandes esperanzas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGFaGxkYFrI/AAAAAAAAAYw/58W3a56vwzI/s1600-h/niÃ±os+mundi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215548915903370930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGFaGxkYFrI/AAAAAAAAAYw/58W3a56vwzI/s400/ni%C3%B1os+mundi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Nos despierta el habitual trasiego de los hospitales, las aperturas de puertas de las habitaciones, el ruido de los carros de limpieza y una enfermera, en concreto, que le coloca a Pilar un termómetro a eso de las siete de la mañana. Hemos dormido como auténticos ceporros, con pocos episodios esporádicos de crisis de nervios de Pilar a causa de mis ronquidos. El sofá resulta verdaderamente cómodo, y Pilar dice que también ella ha descansado bastante, aunque existen determinadas posturas en las que le duele la zona baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suegro se presenta pronto, con el periódico que regalan en el metro. Es la primera de sus puntuales visitas matinales. Al parecer, el Alto Estado Mayor ha establecido que, salvo excepciones, el suegro viene por la mañana y la suegra por la tarde. Siempre se me han escapado las razones que mueven al Sanedrín a fijar sus operativos, así que tampoco indago mucho. Después de discutir un rato sobre la mejor combinación para llegar desde casa hasta la clínica, se sienta en el sofá y se lee el periódico entero, desde los anuncios hasta los programas de televisión, pasando por las noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he bajado a desayunar a la cafetería, situada a la derecha de la entrada. Lo primero que hago es solicitar cambio para disponer de monedas en abundancia para el papelito. El camarero me cambia, pero me señala también un cartelito en el que alguien ha escrito en Word “no disponemos de cambio para los parquímetros”, para que no se me vuelva a ocurrir la desfachatez de pedirle cambio. Al cabo de un rato, cuando ya voy por la segunda porra, aparece R..., uno de los encargados de la cafetería, bastante mayor que el camarero que me ha atendido. Un personaje curioso del que hablaré con bastante asiduidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar me está esperando para dar un paseo. Nos acercamos a nuestra cristalera favorita. Por pura casualidad, hemos llegado justo a la hora del recreo. El patio está lleno de niños con baby de los que ya no se llevan, de esos azules como los que vestíamos nosotros de pequeños. Nos quedamos extasiados viendo evolucionar a esos niños, por espacio de más de un cuarto de hora, en el pequeño patio de recreo. Niños a los que rápidamente bautizamos como “niños mundi”, en claro homenaje a esa atracción de Eurodisney y del Parque de Atracciones de Madrid, consistente en un lento viajecito en barco a través de todas las naciones de la tierra, representadas por muñecos de niños, todos con la misma cara, pero con los rasgos que se suponen diferenciadores entre una zona del mundo y otra. Pasamos un buen rato, como dos gaznápiros, viendo al rubito ese que ha colado la pelota en el tejado, y al gordito que tropieza, y a uno que le ha dado un tirón de orejas a una niña con coletas. Estamos tan pegados al metacrilato (no es cristal, sino metacrilato), que nuestro aliento forma sobre el pequeñas nubes que aparecen y desaparecen. Una forma tan inocente como otra cualquiera de matar el aburrimiento. Sabemos que G... no nos va a visitar por la mañana, porque los miércoles opera, así que tenemos todo el tiempo del mundo para estas tonterías y otras que nos vamos inventando sobre la marcha. En ese campo, Pilar y yo somos unos auténticos especialistas. Lo que no se le ocurre a uno se le ocurre al otro, y cuando empezamos a hilar chorradas en plan ganso no hay quien nos iguale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonamos momentáneamente a “niños mundi” para volver a la habitación, a ver qué ocurre. Un par de enfermeras vienen a arreglarla, y nos ponen más o menos al día de las actividades que se desarrollan en la clínica. Al parecer, muchas mujeres vienen a operarse de las narices, lo que explica el siniestro aspecto de una de las pacientes con la que nos hemos cruzado en el pasillo, con una especie de cruz blanca hecha con vendas tapándole la cara, y un rodal morado oscuro que le abarcaba incluso los labios y los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubro también, en esta fase de investigación provocada por el aburrimiento, que el edificio de enfrente no es otra cosa que una residencia de estudiantes femeninas, al parecer sin derecho a frigorífico, por lo que las pobres se ven obligadas a dejar sus preciados y necesarios productos lácteos en el antepecho de la ventana. En una de las ventanas observo a una chica, de dieciocho o diecinueve años, que estudia concentrada bajo la luz de un flexo metálico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde viene G... vestido de traje de luces, con su uniforme de cirujano de color verde y algunas manchas que delatan su sangrienta vocación. El hombre suda por todos sus poros, sin duda cansado a causa de la dura actividad de ese día. Nos dice bastantes cosas, entre otras que el ecógrafo cree que existen buenas señales, en el sentido de que la cavidad abdominal de Pilar tiene líquido, y en el caso de que el tumor fuera maligno eso no se produciría. Me acaba de sacar de encima un peso que me aplastaba desde la visita a la consulta de Ch.... De repente me quedo mucho más tranquilo, con la convicción de que un médico no diría nada de lo que no estuviera completamente seguro. Así que lo de Pilar, seguramente no es nada. Me dan ganas de gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dice también G... que en la radiografía se puede ver que la uretra derecha está comprimida por el bulto o los bultos (en estos momentos no se sabía que fueran dos), y que lo mejor es colocar un doble J calvorota para que el riñón pueda drenar bien. Hasta en eso nos vamos a parecer. Yo todavía guardo con veneración en una lata de té inglés el que me colocaron allá por el 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vista de los informes y las pruebas que le han hecho a Pilar, G... ha decidido que va a operarla el próximo miércoles, día 14 de Marzo. Nos cuenta entonces que en la Paloma opera los lunes y los miércoles, los martes pasa consulta aquí o en el Nuevo Parque y los jueves está aquí todo el día. Se despide de nosotros dándonos ánimos. Con la noticia del líquido en el abdomen nos ha dado algo más que ánimos. Me dan ganas de abrazarle, pero tampoco es cuestión de andar dando el espectáculo tan al principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien. La situación se presenta menos cruda de lo que parecía hace dos días. Una semana esperando la puntilla, otra semana de recuperación, y a casa. Nada que no se pueda sobrellevar con alegría. Las cosas en Murcia están más o menos tranquilas. De momento no parece imprescindible que me tenga que desplazar al trabajo, y mi lugar está aquí, al lado de mi mujercita. Me quedaré aquí a costa de los días de vacaciones del año pasado y de este. Vuelvo a respirar. Además, para terminar de culminar la buena estrella de este día, he conseguido aparcar el coche en una zona en la que no hay que pagar. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche vemos la televisión un rato, paseamos por el pasillo y nos dormimos plácidamente. Por primera vez en estos dos días no me despierto por la noche con sobresaltos y sudores fríos. Eso sí: me despierto, como Dios manda, cuando Pilar me grita para que deje de roncar. Todo ha vuelto a su ser. Al menos de momento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-18973803766251278?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/18973803766251278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=18973803766251278' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/18973803766251278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/18973803766251278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/grandes-esperaznzas.html' title='Grandes esperanzas'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SGFaGxkYFrI/AAAAAAAAAYw/58W3a56vwzI/s72-c/ni%C3%B1os+mundi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-1949828825353937509</id><published>2008-06-20T16:36:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.654-08:00</updated><title type='text'>La blanca Paloma</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFxAuMLXi4I/AAAAAAAAAYg/_Yp-K2vA-p4/s1600-h/edificioLlegar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214113630875257730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFxAuMLXi4I/AAAAAAAAAYg/_Yp-K2vA-p4/s400/edificioLlegar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Creo que no merece la pena destacar más del lunes 5 de Marzo de 2007.&lt;br /&gt;Después de una noche de duermevela poblada de pesadillas relacionadas con la frase que me había soltado Ch... a bocajarro el día anterior, nos despertamos pronto para ir recogiendo los trastos y preparar nuestro traslado a la Paloma. Pilar había dormido muy bien, pero cada vez que se sentaba le dolían los bajos un poquito más. Ch... llegó antes de lo previsto, nos dio el alta, y sin más preámbulos, y acompañados por mi suegro, nos dirigimos, sin prisa pero sin pausa, a la clínica de la Virgen de la Paloma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La clínica está situada en la calle La Loma, al final de Reina Victoria. Una zona tranquila, sin apenas movimiento, ni de automóviles ni de personas, en claro contraste con la actividad desenfrenada que se desarrolla en las cercanías de Hacienda, apenas un par de calles más arriba. Un goteo constante de mendigos me indicó que un poco más abajo existía un centro de beneficiencia, que tendría la oportunidad de ubicar más certeramente más tarde desde la habitación de Pilar. Aparqué el coche y le di el euro correspondiente al gorrilla de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos por una rampa ejecutada en granito, tanto el solado como los paramentos y la coronación. El edificio, un destartalado bloque de color blanco bastante sucio, con mucha piedra artificial y barrotes de hierro a modo de barandilla en las terrazas de las habitaciones situadas en el frente, me recordaba en cierto modo al hotel de Portugal que aparece en la película “El estado de las cosas”, de Win Wenders. Un tipo de arquitectura medio decadente, de mediados de siglo pasado, pero con personalidad propia. Por encima de la puerta de urgencias hay una enorme cristalera que abarca las tres plantas situadas por encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ch... se había encargado de decirnos que no tuviéramos prisa, que con llegar a la Paloma a eso de las diez y cuarto o diez y media ya era más que suficiente. Consejo sabio, sin duda, del que pasamos olímpicamente, porque creo que eran las nueve cuando nos presentamos en la clínica. Ni cortos ni perezosos, cargados con la bolsa de deportes que habíamos preparado para la ocasión, y con la ecografía que nos habían hecho el lunes en la clínica Belén, entramos por urgencias dispuestos a ocupar inmediatamente una habitación. Ni que decir tiene que la enfermera de urgencias, por supuesto, no sabía nada del asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que nos ha dicho Ch... que vengamos a ingresar para que la vea el doctor G...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ingresar así, sin más... ¿Y quien es ese Ch...?. Creo que deberían esperar ustedes a que viniera el doctor G...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se nos había ocurrido. Parecía lógico. Ch... había hablado con Garzón, y con nadie más. Una vez más nos habíamos precipitado un poco con la puntualidad, aunque en este caso estaba relativamente justificado, pues hubiera resultado normal haber encontrado un atasco, sobre todo a esas horas y en Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperamos pues, en la recepción, a que apareciera el doctor que nos había recomendado Ch... Yo me levantaba bastante de los anticuados sofás, visiblemente nervioso y aburrido a causa de la espera. En una de las ocasiones en las que salí a la calle a cambiarle el papelito al coche, me dijo el gorrilla que no pasaba nada si no colocaba el papel, que el vigilaba y controlaba. No me fié mucho en aquel momento, pero desde luego tenía que encontrar una solución rápida al asunto del aparcamiento. No era cuestión de gastarme una fortuna en papelitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recepción de la clínica empezó a animarse a medida que pasaba el tiempo. Pacientes, ambulantes, médicos que acababan de llegar... Cada vez que veía a alguien vestido con una bata verde, pensaba que se trataba de G..., y así se lo transmitía a Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira. Seguro que es ese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no era. Y así hasta el siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al filo de las diez y cuarto, la hora que nos había dicho Ch..., llega al mostrador de recepción de la Paloma un hombre más bien mayor, vestido de paisano y con mucha energía. Se dirige a la recepcionista y avisa de que va a llegar una paciente enviada por Ch...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es G...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recepcionista mira hacia donde estamos, a escasos cuatro metros, y nos señala con el dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es ella, doctor G...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos levantamos y le tendemos la mano. Al saludar a Pilar le explico que queríamos ingresar directamente antes de su llegada, y me dice que el ingreso, en todo caso, lo tiene que coordinar el, y que teníamos que haberle esperado antes de hablar con nadie. Está serio. No parece haberle agradado mucho nuestra entrada. Nos dice que esperemos un rato, que tiene que resolver un par de temas, y que luego nos atenderá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato, G... nos mete en una consulta de aspecto antiguo, polvoriento, con una estantería a su espalda llena de libros de medicina antiguos. No parece ser su consulta habitual. Después de examinar la ecografía y las pruebas que le hicieron a Pilar en la clínica Belén, y de mirar a Pilar, decide que sí, que la va a ingresar, así que nos deja para que vayamos solucionando los trámites administrativos necesarios para el ingreso y toda esa parafernalia tan aburrida. Al despedirse para incorporarse a sus tareas cotidianas, le dice a Pilar que es otro de los regalitos envenenados de Ch..., y que no es la primera vez. Que todos los ginecólogos son unos cobardones a la hora de operar, y varias cosas más. Al menos comienza a dar y recibir confianza de Pilar, porque a mi me parece que ni me mira. Ch... debe haberle advertido de que soy bastante brasas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos ingresan en la tercera planta, en una habitación bastante amplia bañada por el sol. La decoración resulta bastante más triste que la de la Clínica B.... Se nota a todas luces que necesita urgentemente una reforma. Pintura amarillenta, puertas de madera oscura prácticamente desgastadas a la altura de la cerradura, muy posiblemente por el movimiento de las camas al entrar y salir por las habitaciones... Y un inevitable cuadro de una Virgen, que supongo será la de la Paloma. La cama de Pilar es bastante antigua, de hierro, con un complicado sistema de palancas cuya finalidad se nos escapa desde el principio. Cuando le digo a Pilar que me deje investigar el funcionamiento de esa especie de máquina de tortura me dice que me esté quieto, como siempre, que no empiece ya a dar la nota. Mientras coloca la ropa en el escueto armario empotrado aprovecho para bajar al coche a cambiarle el papelito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día le hacen varias pruebas a Pilar. Un TAC, una resonancia y una ecografía, además de varias radiografías. Por la tarde vuelve a visitarnos G..., se interesa por las pruebas que le han hecho a Pilar y le describe perfectamente el dolor por el que debe estar pasando: “cuando te sientas, es como si te estuvieran clavando un palo de madera afilada por ahí mismo, ¿a que si?”... Y Pilar asiente, sorprendida por la precisión y agudeza con la que G... le está describiendo sus propios padecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto del día pasa sin pena ni gloria, entre el aburrimiento y la novedad. Cuando paseamos por el pasillo de la tercera planta, descubrimos que uno de los extremos termina en una pequeña sala de recepción con varios sofás, flanqueada por la cristalera situada por encima de la puerta de urgencias. Al asomarnos por la cristalera, contemplamos, justo enfrente, un curioso edificio de tres plantas de principios del siglo pasado, o incluso anterior, que se ha destinado a colegio. Lo del colegio lo tenemos claro porque a través de algunas ventanas se pueden observar pupitres, y porque en el diminuto patio de recreo hay colgadas un par de cestas de baloncesto muy pequeñas. En el edificio de al lado, de características similares a este, aunque posiblemente algo más moderno, se ven juguetes de niños más pequeños, por lo que deducimos que se debe de tratar de la guardería. No tenemos prisa. Ya nos fijaremos al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a la habitación, me asomo a la ventana, que da a la parte trasera de la clínica. Para mi sorpresa, y la de Pilar cuando se lo comento, en bastantes vierteaguas del edificio de enfrente, que tiene un par de plantas menos que el nuestro, hay batidos, yogures, botellas de agua y otros líquidos y lácteos a los que se supondría mejor conservados en una nevera. Después de comentar durante un rato este misterio, y de contemplar la televisión, Pilar me obliga a abrir el sofá, de aspecto más antiguo y sin embargo más cómodo que el de la Clínica B..., y a apagar la luz. Una noche bastante tranquila, nuestra primera noche en la Clínica de la Virgen de la Paloma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-1949828825353937509?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/1949828825353937509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=1949828825353937509' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1949828825353937509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1949828825353937509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/la-blanca-paloma.html' title='La blanca Paloma'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFxAuMLXi4I/AAAAAAAAAYg/_Yp-K2vA-p4/s72-c/edificioLlegar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-6929187575279963288</id><published>2008-06-16T10:49:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.841-08:00</updated><title type='text'>Primer mazazo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFargqkkpxI/AAAAAAAAAYI/TSU-fausOmg/s1600-h/Tommy07.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212542196399777554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFargqkkpxI/AAAAAAAAAYI/TSU-fausOmg/s400/Tommy07.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ch... llegó antes de que termináramos de desayunar el famoso menú de la Clínica B...: tazón de café con leche y barrita de pan con mantequilla y mermelada. Me pilló a los pies de la cama, en la mesita supletoria. Le acompañaba “Bisbal”, una enfermera rubia a la que ya conocíamos de cuando Ch... operó a Pilar, hace cuatro años, de un mioma que arrastraba desde antes que naciera Sergio. Ch... la examinó por encima, le retiró el coagulante que le había recetado el médico de guardia del día anterior, y nos dijo que el no podía operarla, ya que era muy posible que la masa que se observaba pudiera afectar a otros órganos que no tuvieran nada que ver con su especialidad ginecológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea era que al día siguiente nos fuéramos directamente a la Clínica de la Paloma, al final de Reina Victoria, y que preguntáramos por un tal Doctor G..., un cirujano general muy amigo suyo. Podíamos ir en ambulancia o por nuestros medios, y pensé que sería más rápido así. Al día siguiente nos daría el alta y nos presentaríamos allí, pero antes tenía que confirmar telefónicamente el encuentro con G.... Quedé con Ch... en que me acercaría a la consulta ginecológica un par de horas más tarde, y que me daría la confirmación del operativo a montar al día siguiente. A esa hora ya había aparecido en la Clínica mi suegro, y estuvimos riéndonos un poco con Ch... y la buena de “Bisbal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que mi suegro abandonó la clínica, me acerqué a la consulta de Ch.... Siempre resulta curiosa la presencia de un hombre entre tanta mujer embarazada, pero en esta ocasión resultaba todavía más curiosa mi presencia por el simple hecho de que yo iba solo. Cuando la enfermera de Ch... se asomó a la puerta de la consulta, me hizo pasar directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ch... me dijo que estaba tratando de localizar a G... llamándole por el móvil, pero que todavía no había podido hablar con el. Parecía ligeramente más nervioso que lo habitual en el. Su voz sonaba más aguda que de costumbre, como si necesitara desembarazarse de un peso que le estuviera oprimiendo la conciencia. El muy puñetero lo hizo, a bocajarro, mientras la enfermera guardaba en uno de los cajones de un armario metálico el expediente de Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puede ser cáncer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo haber respondido nada. Lo que sí recuerdo con toda claridad es que tuve que sentarme de inmediato. Me desplomé en la silla como un saco de patatas. El escuchar lo que hasta aquel momento había considerado como una terrible sentencia, aunque solo fuera una hipótesis, dirigida contra un miembro de mi familia, me sumergió en un repentino estado de ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ch... trató a continuación de quitarle hierro al asunto, pero el daño ya estaba hecho. El muy tuno ya se había descargado, y ahora trataba de suavizar la rotundidad de lo que había dicho. Había que analizar la muestra de tejido que extrajo el médico de guardia, y era precipitado adelantar un juicio. También mostró su extrañeza ante el hecho de que Pilar no hubiera sentido nada con anterioridad. Ni dolor ni tan siquiera molestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya sabes lo discreta y fuerte que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó entonces una especie de lavado de conciencia por su parte. Me dijo que en la exploración que le había hecho a Pilar la semana anterior detectó algo extraño, y le prescribió una ecografía para la semana siguiente que no llegó a realizarse precisamente porque se interpuso la hemorragia del domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la consulta medio en volandas. Recuerdo que tuve la sensación de que los vientres llenos de vida de aquellas mujeres, que me miraban pensando sin duda que me había colado con toda mi cara, contrastaban profundamente con la posible carga letal que podía esconder en aquel momento el vientre de Pilar. Durante el recorrido hasta la habitación estuve sumido en un mar de dudas. No podía ser. De ser cáncer, Pilar habría tenido algún otro síntoma bastante tiempo atrás. Nauseas, vómitos, mareos... Pero por el contrario, era posible que el médico de guardia que la examinó el día anterior detectara algo extraño en el aspecto de la masa que le extrajo por la vagina, y le hubiera transmitido a Ch... sus inquietudes. Mi desbocada, y en tantas ocasiones dolorosa imaginación, me llegó a insinuar incluso la posibilidad de llegar a perder a mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos pasillos, que me habían parecido tan alegres doce años atrás, con sus ramos y centros de flores depositados frente a las puertas de las futuras madres, se empañaban de repente ante la profunda tristeza que me había producido la contundente frase de Ch.... Entré en la habitación y me senté frente a la cama, en el ya casi familiar sofá. Me debatía en un mar de dudas. Por un lado deseaba fervientemente, aunque solo fuera por conseguir el equilibrio mental que había perdido apenas diez minutos antes, compartir con Pilar la noticia que acababa de darme su ginecólogo. Por otro lado, era posible que me estuviera precipitando de forma gratuita, que lo del cáncer no fuera más que una remota posibilidad a la que no tenía ningún sentido dar la más mínima publicidad, ya que lo único que podía conseguir era entristecer más a mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar estaba recostada de medio lado. Colocó un brazo bajo la cabeza, en un gesto tan personal y rutinario que no debería haberme sorprendido, y suspiró. Vestía un camisón azul, cuidadosamente elegido para la ocasión. Sin decir nada, me miró directamente a los ojos. Una mirada cargada de bondad, de inocencia, de resignación ante lo que le estaba pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue entonces, ante esa mirada, cuando tomé de inmediato una de las determinaciones posiblemente más dolorosas de toda mi vida, y decidí guardar un rotundo silencio sobre el tema, que se prolongaría tanto como me lo permitieran los futuros acontecimientos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-6929187575279963288?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/6929187575279963288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=6929187575279963288' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/6929187575279963288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/6929187575279963288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/primer-mazazo.html' title='Primer mazazo'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFargqkkpxI/AAAAAAAAAYI/TSU-fausOmg/s72-c/Tommy07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-6291560324905177155</id><published>2008-06-13T09:18:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:22.989-08:00</updated><title type='text'>Empieza el espectáculo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFKeFxZkl1I/AAAAAAAAAXo/YjZEpDBW1mI/s1600-h/allthatjazz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211401540818212690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFKeFxZkl1I/AAAAAAAAAXo/YjZEpDBW1mI/s400/allthatjazz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pilar empezó a sentirse mal la noche del viernes 2 de Marzo de 2007. Habíamos cenado en casa de L... y J..., unos buenos amigos que no se destacan precisamente, como nosotros, por su frugalidad a la hora de preparar cenas, y achacó su malestar a algo que probablemente le había sentado mal o al exceso de comida. Vomitó un par de veces y tenía sudores fríos. No le dimos ninguna importancia al asunto. Tanto es así, que al día siguiente comenzó, desde por la mañana temprano, con los preparativos para la merienda-cena que íbamos a celebrar con la familia con motivo de los cuarenta nueve años que había cumplido el 28 de Febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo bastante revuelta durante todo el día, hasta el punto de que nos planteamos suspender la cena. Después de comer y acostarse un rato, se levantó con más ánimo y decidió que no, que de eso nada, que ya había comprado un montón de cosas y que no se suspendía nada. Vino la familia, cenamos (la verdad es que ella más bien poco), y cuando terminó todo y volvimos a la cama, reaparecieron los vómitos y los sudores fríos. Al plantearle llamar a un médico o llevarla a urgencias, dijo lo de siempre, que no, que ya se le pasaría. Tuvimos una de esas pequeñas crisis que suelen darnos de vez en cuando en esos casos, en la que ella manifiesta a gritos su buena salud, mientras que a mi me dan ganas de darle un martillazo para llevarla al hospital aunque sea inconsciente. Así, entre que vamos y no me da la gana, se nos pasó la noche del sábado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente amaneció bastante despejado. Decidí hacer un poco de patria y acercarme a la Cibeles a hacerle unas cuantas fotografías a la pobre mujer. Cuando terminé con la vena turística llamé a E..., una amiga común, y me acerqué a su casa a ver los desaguisados que unos cuantos desalmados le habían hecho en la fachada. Los abusones de la ITV de los edificios, ya se sabe. A eso de las doce y media ya estaba con E... mirando la fachada, cuando recibí la llamada que cambió nuestras vidas. Era Pilar, y dijo aquella frase que se ha quedado clavada en mi memoria para los restos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vente para casa. Estoy manchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que dejé a la buena de E... con la palabra y el cigarrillo en la boca, prometiéndola, sin demasiada convicción, eso si, que volvería en cuanto pudiera. Ha pasado ya más de un año y todavía no he vuelto, pero supongo que E... habrá sabido disculparme. Motivos para la espantá no me faltaron, desde luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a casa, apenas diez minutos más tarde, ya se había puesto en marcha el operativo familiar. Mis suegros ya estaban sentados en el sofá mirando la televisión. La previsora Pilar había preparado una bolsa con lo imprescindible, por si las moscas, y empujada sobre todo por la experiencia en este tipo de situaciones, ya estaba impartiendo instrucciones, tanto a los canguros como a Sergio, nuestro hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos y llegamos a la Clínica B... en menos de quince minutos. Circular por Madrid un domingo a esa hora puede suponer un auténtico placer de no ser por las circunstancias. Esperamos un rato a que viniera el médico de guardia. Pilar dejó una pequeña mancha de sangre en la silla de plástico. Cuando por fin apareció el médico, examinó rápidamente la zona afectada y extrajo una pequeña muestra de la masa que había observado previamente mediante una ecografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido de que en situaciones de emergencia como esta se desquicia ligeramente nuestro cerebro. Cuando se adelantó el nacimiento de Sergio y vinimos a este mismo lugar, la preocupación principal de Pilar era la de salir pronto para ir a la “pelu”, porque esa misma mañana se casaba un primo mío. En esta ocasión, yo estaba obsesionado con limpiar cuanto antes el “regalito” que Pilar había dejado en la silla. Cuando por fin conseguí que la enfermera que ayudaba al doctor me entregara un trozo de papel, salí dispuesto a retirar la mancha. Debía de haber como unas veinte sillas en aquella sala de espera, y dio la puñetera casualidad de que la única persona que había venido mientras Pilar era atendida, se sentó precisamente en la silla con la sorpresita incluida. Me guardé el papel en el bolsillo y volví a la salita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico nos dijo que había que ingresarla, cosa que ya sospechábamos ante el caudal de sangre que surgió durante la exploración. Pedimos la habitación, subimos a la primera planta y nos dispusimos a pasar una jornada en la querida Clínica B... Nos dijeron que el doctor Ch..., el ginecólogo de Pilar, ya no hacía guardias desde bastantes años atrás, pero que ya estaba avisado y nos visitaría al día siguiente a primera hora. Bajé a comer un triste sándwich y una coca-cola. Mientras paseaba por aquellos pasillos, repletos de los ramos y centros florales que se les suele regalar a las madres que han dado a luz, recordaba, como si hubiera sucedido el día anterior, el nacimiento de Sergio, que se produjo hacía la friolera de doce años. Bastante diferente, la sensación de todo lo ocurrido en aquella ocasión, con las circunstancias que nos habían traído aquí hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche le pusieron un coagulante, para que pudiera dormir bien, y un calmante. Pilar se quejaba de dolor al sentarse, pero comió y cenó con toda normalidad. La tarde en la Clínica B... transcurrió monótona y sin novedad. E... vino a hacernos una visita, resignada ya a mi espantá de por la mañana, y el resto del tiempo paseábamos por el pasillo y mirábamos la televisión. Desde el pasillo nos llegaban las felicitaciones de los familiares a las mamás y el ruido de los cucos al moverse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-6291560324905177155?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/6291560324905177155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=6291560324905177155' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/6291560324905177155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/6291560324905177155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/empieza-el-espectculo.html' title='Empieza el espectáculo'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SFKeFxZkl1I/AAAAAAAAAXo/YjZEpDBW1mI/s72-c/allthatjazz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1201348524892884107.post-1363846380248885590</id><published>2008-06-09T13:31:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T02:35:23.160-08:00</updated><title type='text'>A modo de presentación</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SE2Zr_QLIRI/AAAAAAAAAW8/AeZctixxROw/s1600-h/Imagen+006.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209989324930228498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SE2Zr_QLIRI/AAAAAAAAAW8/AeZctixxROw/s400/Imagen+006.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Extraño título para un blog que habla de la lucha de una mujer por superar una enfermedad tan terrible como el cáncer. Hubiera sido más sensato llamarle “Lucha por la vida”, “Puedes superarlo”, “No te dejes vencer”... Pero “Acompañando a Pilar”... No parece tener mucho sentido, así que voy a tratar de explicar a que se debe esto. Difícilmente va a despertar el interés la palabra escrita si ya empezamos a cuestionarnos el propio título.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy sencillo. Ni ella misma sabe que he creado este blog. Le comenté algo de pasada el otro día. Pienso que es posible que a mucha gente en su misma situación pueda venirle bien leer las aventuras que hemos vivido mi mujer y yo durante gran parte del año pasado y lo que llevamos de este. Para Pilar, mi mujer, y al final ha conseguido convencerme a mi de ello, no existen las medias naranjas, ni los medios kiwis, ni nada que se le parezca. El hecho de casarse, o no casarse, es absolutamente intrascendental. La gente no se une para formar una pareja indisoluble, o con objetivos vitales calculados de antemano. La gente se sumerge en el lío este de la convivencia simplemente porque existe una atracción, alimentada por una afinidad de criterios, de planteamientos culturales y vitales que coinciden en las dos personas. Si a esta atracción la condimentamos con un poco o un mucho de amor, según el caso, ya está formada la pareja. Hasta ahí, creo, todo el mundo de acuerdo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La diferencia, lo que destaca nuestra relación de la de la mayoría de la gente que conocemos, es que ni Pilar es mi media naranja ni yo soy la media naranja de Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos conseguido mantener una cierta independencia en nuestra vida, posiblemente motivada (posiblemente no: casi con toda seguridad) porque hemos sido muy independientes los dos desde nuestra más tierna infancia. Valoramos la individualidad, el propio criterio, por encima de todas las cosas, y eso nos ha permitido disfrutar, dentro de nuestro matrimonio, de una pequeña o gran parcela, según se quiera mirar, de intimidad e independencia de cada uno. Eso nos ha permitido, también, sobrellevar con entereza, e incluso con alegría, las largas separaciones que hemos tenido que soportar debido a mis desplazamientos por motivos laborales. Tenemos un amigo que declara convencido que hasta ahora hemos disfrutado del estado perfecto para toda pareja: durante la semana en otra provincia, y el fin de semana en casa. Así lo coges con más ganas, cuando estás en Madrid trabajando tampoco los ves, etc, etc. La verdad es que, debido a nuestra peculiar forma de ser, dedicábamos, durante los momentos libres que nos deparaba la semana, a cultivar nuestras aficiones sin posibles interferencias del otro o de las circunstancias que rodean una familia con un hijo de trece años. Pilar se apañaba perfectamente en la casa y yo me dedicaba por las tardes a los indeseables vicios de la lectura o la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo en pasado, como podéis observar, porque debido a las circunstancias, y gracias a una rápida, eficaz e intachable gestión de la empresa para la que trabajo, pude volver a Madrid en el mes de Junio de 2007. Pilar fue operada de un tumor maligno en Marzo del mismo año, y posteriormente a la operación se sometió a sesiones de quimioterapia y radioterapia. De ahí la vuelta al hogar. En estos momentos, está de nuevo con la quimioterapia, ya que se le reprodujo el tumor a finales de marzo de este año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta tal punto hemos sido siempre independientes Pilar y yo, que jamás hemos pertenecido a ninguna asociación, ya sea lúdica, política, religiosa o de cualquier otro tipo. Hemos votado de todo, desde izquierdas hasta derechas, pasando por los ecologistas, y no nos hemos sentido representados nunca por nada ni por nadie. No hemos pasado ni por los boy-scouts, ni por los rockers ni por los mods. Tan mal nos miraban los de Rockola como los de Pachá, ya que nuestra forma de vestir ha sido siempre tan normal y anodina, que un primo mío la denominaba como “after-normal”, en un vano intento de catalogarla de alguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Declarar esto de la independencia me ha costado lo suyo, y comprendo que puede no caer demasiado bien, o incluso molestar, en una sociedad en la que lo primero que tienes que hacer es definirte, ponerte "al lado de..." si no quieres estar "en contra de...". Sé que esto de comprar un domingo el ABC, otro el Mundo y otro el País puede provocar serias controversias en el ánimo de muchos de los lectores que se asomen a esta páginas, pero prefiero declararlo desde el principio aun a riesgo de perder la mitad o más de los posibles lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos unicamente dos personas que han decidido unirse en una aventura vital, que decidieron en un momento dado tener un hijo, valorando y sopesando todas las consecuencias de lo que puede suponer una decisión tan trascendental como esa, y que mantienen a toda costa, aún a riesgo de parecer insociables para un gran número de las personas de nuestro entorno, una parcela de independencia e individualidad que defienden a capa y espada contra viento y marea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Por otro lado, no creo que exista nada más agradable, en estos tiempos de egocentrismo, de falta de solidaridad y de una manifiesta incapacidad para ponerte en el lugar del otro, que dedicarle unas páginas a la persona a la que quieres. Os puedo asegurar que la actual situación de Pilar ha influido para darnos cuenta de que existen en la vida cosas bastante más importantes que las que se consideran importantes hoy en día, como la riqueza, la fama o el prestigio social. Cada día para nosotros, desde el año pasado, ha sido como un regalo, y hemos aprendido a valorarlo como corresponde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La idea es ir haciendo un poco de historia, desde los primeros síntomas, hasta que nos pongamos al día. No os preocupeis, porque los primeros que no queremos dramatizar somos Pilar y yo. Nos hemos tomado la situación con una entereza y un sentido del humor que sorprende a familiares y amigos, hasta el punto de que algunos empiezan a tacharnos de extraterrestres. No creo que los distintos episodios os resulten un peñazo insufrible. Al primero que no le apetece convertir esto en un culebrón lacrimoso es a mi. Todo lo contrario. Creo que escribir sobre el tema me ayuda a mantener la moral en buena forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefiero denominarme, pues, como un acompañante. Un acompañante de Pilar, mi mujer, y de Sergio, mi hijo. Un acompañante también, como no, de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros. Un acompañante, en definitiva, en esta especie de aventura, a veces gratificante y en otras ocasiones no tanto, que es la vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1201348524892884107-1363846380248885590?l=ospresentoapilar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/feeds/1363846380248885590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1201348524892884107&amp;postID=1363846380248885590' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1363846380248885590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1201348524892884107/posts/default/1363846380248885590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ospresentoapilar.blogspot.com/2008/06/modo-de-presentacin.html' title='A modo de presentación'/><author><name>FELIX JAIME</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_KJRQ5aLR-OA/SE2Zr_QLIRI/AAAAAAAAAW8/AeZctixxROw/s72-c/Imagen+006.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry></feed>
